El juicio por la muerte de Germán Appella llegó a su etapa final. Fiscalía, querella y defensa presentaron sus alegatos ante el juez Ernesto Juliano y dejaron planteadas posiciones muy diferentes sobre la pena que debería recibir Marcos Aprea, único imputado en la causa.

El Ministerio Público Fiscal consideró probado el delito de homicidio culposo agravado por conducción en estado de ebriedad y solicitó 4 años y 6 meses de prisión efectiva, además de 5 años y 6 meses de inhabilitación para conducir.

La querella que representa a la familia de Germán Appella fue más allá y pidió la pena máxima de 6 años de prisión y 10 años de inhabilitación.

Uno de los principales elementos de la acusación fue la pericia que determinó 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre. También se tuvieron en cuenta los testimonios sobre la velocidad a la que circulaba el Honda Civic y las condiciones de visibilidad aquella noche.

Fiscalía y querella solicitaron además que, en caso de condena, Aprea deje la prisión domiciliaria y sea trasladado a una unidad penitenciaria.

La defensa, por su parte, pidió descartar el agravante por alcoholemia y cuestionó las diferencias entre dos mediciones incorporadas al expediente, de 1,54 y 2,41 gramos por litro.

“La incertidumbre científica nunca puede transformarse en certeza judicial”, sostuvo el abogado defensor, quien también reclamó que, ante una eventual condena, Aprea continúe bajo prisión domiciliaria.