La joven de 24 años había publicado en redes sociales que buscaba trabajo y fue citada a una supuesta entrevista en un balneario inexistente de Mar del Plata. La investigación apunta a determinar cómo se concretó el engaño y el grado de participación de los dos serenos que permanecen detenidos.

La investigación por el femicidio de Johana Mailén Antonich, de 24 años, avanza con una reconstrucción detallada de las últimas horas de la víctima y de la maniobra que la llevó hasta el lugar donde fue asesinada.

Según pudieron establecer los investigadores, la joven había publicado días antes un aviso en Facebook en el que buscaba trabajo. A partir de esa publicación fue contactada por un hombre que le ofreció un supuesto empleo de limpieza en un hotel.

Como parte del presunto proceso de contratación, le solicitaron una fotografía para confeccionar un carnet y la citaron en un lugar identificado como “Balneario Punta Mogotes Cero”, un sitio que, según confirmó la investigación, no existe.

El sábado por la tarde, luego de dejar a sus dos hijas al cuidado de familiares, Johana salió de su casa para concurrir a la entrevista laboral. Antes de perder contacto con su familia envió una fotografía desde la zona donde había sido citada.

Al advertir que dejó de responder mensajes y llamadas, sus familiares comenzaron a buscarla por sus propios medios. Un tío y un primo llegaron hasta el balneario señalado por la ubicación de la imagen y recorrieron el predio sin encontrar rastros de la joven, por lo que posteriormente radicaron la denuncia por averiguación de paradero.

La investigación dio un giro durante la madrugada, cuando un llamado al 911 alertó sobre movimientos sospechosos dentro del complejo. Al llegar, efectivos policiales observaron a dos hombres que intentaban escapar e ingresar entre la vegetación, siendo aprehendidos a pocos metros.

Detrás de una casilla utilizada por los serenos fue encontrado el cuerpo de Johana. Estaba desnudo, envuelto en una frazada y con las manos y los pies atados con cables.

Los detenidos fueron identificados como Agustín Nicolás Díaz Bartolomé, de 26 años, y José Luis Aquino, de 27, ambos serenos del predio. Según trascendió, presentaban lesiones compatibles con heridas defensivas que ahora serán analizadas junto al resto de las pruebas.

La autopsia preliminar determinó que la joven murió como consecuencia de una puñalada en el cuello que provocó una hemorragia fatal y un posterior paro cardíaco. Además, los peritos constataron múltiples lesiones defensivas e indicios compatibles con un posible abuso sexual, extremo que deberá confirmarse mediante los estudios de ADN.

Durante los peritajes también fue hallado un tambor de 200 litros con restos de una incineración. Los investigadores sospechan que allí podrían haber intentado destruir pruebas relacionadas con el crimen antes de escapar.

La fiscalía también incorporó otras medidas de prueba. El conductor de la aplicación que trasladó a Johana hasta el balneario ya fue identificado y manifestó su intención de declarar acompañado por un abogado, mientras que el propietario del complejo, quien se encuentra fuera del país, puso a disposición las cámaras de seguridad del lugar para que sean analizadas.

Con los resultados de las pericias científicas y los estudios genéticos aún pendientes, la investigación se concentra ahora en reconstruir con precisión cómo se organizó el engaño mediante la falsa oferta laboral y establecer la responsabilidad de cada uno de los acusados en el femicidio.