La autopsia, el relato de quienes circulaban por la zona y los testimonios sobre el estado del conductor concentraron una jornada clave del debate. Una testigo aseguró haber visto al vehículo desplazarse a gran velocidad y el acompañante afirmó que quien manejaba había consumido alcohol y no estaba en condiciones de conducir.
La mecánica del atropello que provocó la muerte de Germán Apella comenzó a quedar reconstruida desde distintos ángulos ante el tribunal. La audiencia reunió testimonios técnicos y presenciales que pusieron el foco sobre tres cuestiones centrales: cómo se produjo el impacto, a qué velocidad circulaba el automóvil y en qué condiciones se encontraba su conductor.
Uno de los datos más concretos surgió de la médica que intervino en la autopsia. Ante los jueces explicó que Germán Apella fue “embestido desde atrás” y describió un mecanismo de latigazo seguido de un impacto contra una superficie dura.
Según detalló, las lesiones alcanzaron la región occipital y provocaron una fractura en la base del cráneo que derivó en una muerte prácticamente inmediata.
Un auto que llamó la atención antes del choque
La posible velocidad del vehículo apareció a partir del relato de una mujer que aquella madrugada circulaba junto a otras personas después de retirarse de la Fiesta de la Cerveza.
Al incorporarse a calle 42, recordó haber observado unas luces que se alejaban con rapidez.
Su pareja reaccionó en ese momento con una frase que la testigo reprodujo durante el juicio: “Mirá la velocidad que va ese loco”.
Ella también aseguró haber percibido que el automóvil avanzaba “demasiado rápido”.
Ese testimonio incorporó al debate una referencia sobre lo ocurrido antes del atropello, cuando todavía ninguno de los ocupantes de ese vehículo había tomado conocimiento del hecho que sucedería instantes después.
El acompañante: “No estaba en condiciones de manejar”
La audiencia también permitió escuchar a quien viajaba junto al conductor del automóvil involucrado.
El testigo reconoció que ambos habían consumido bebidas alcohólicas durante la fiesta y, al ser interrogado específicamente sobre las condiciones del conductor, fue categórico: “No estaba en condiciones de manejar”.
Según su relato, después del impacto el automóvil continuó unos 50 metros antes de detenerse.
Aseguró además que permanecieron en el lugar y que el conductor no intentó darse a la fuga.
Este último punto coincidió con la declaración de un efectivo policial, quien sostuvo que el acusado “en ningún momento” intentó escapar.
No hubo control de alcoholemia
El mismo policía relató que, cuando tomó contacto con los ocupantes, percibió al conductor “un poco alcoholizado”.
Explicó que esa impresión se basó en el aliento y en el comportamiento que observó después del hecho. También afirmó haber advertido condiciones similares en el acompañante y consideró que ninguno de los dos estaba en condiciones de conducir.
Sin embargo, el nivel de alcohol no pudo establecerse mediante un test en ese momento.
Según declaró el efectivo, el dispositivo destinado al control de alcoholemia se encontraba en proceso de calibración y no pudo ser utilizado.
Cristian Emanuel San Juan, integrante de Defensa Civil, aportó otra observación sobre el estado de los ocupantes. Desde su percepción personal, describió conductas, miradas y formas de expresarse que consideró compatibles con una persona alcoholizada.
El relato de quien caminaba junto a Germán Apella
Otra declaración central fue la de la mujer que se encontraba con Germán Apella cuando ocurrió el atropello.
Ambos regresaban caminando de la Fiesta de la Cerveza durante la madrugada. Según contó, avanzaban por la calle debido al estado de las veredas y prácticamente no había circulación vehicular en ese momento.
La mujer aseguró que nunca llegó a advertir que un automóvil se aproximaba.
“No percibí ningún tipo de ruido de un auto, ninguna luz”, recordó.
Después sintió “un golpe muy fuerte”. Cuando pudo comprender lo ocurrido, encontró a Germán Apella tendido junto a ella.
También afirmó que ni el conductor ni su acompañante se acercaron inmediatamente para asistirlos y sostuvo que, desde su percepción, las condiciones climáticas existentes aquella madrugada no impedían la visibilidad.
La audiencia dejó así una serie de elementos que ahora deberán ser valorados en conjunto por el tribunal. No se trató solamente de determinar qué ocurrió en el instante del impacto, sino de reconstruir lo sucedido antes y después: la velocidad con la que habría circulado el automóvil, el consumo de alcohol mencionado por distintos testigos, la imposibilidad de realizar una alcoholemia y la conclusión médica de que Germán Apella fue atropellado desde atrás.
Esos puntos serán parte central de la discusión entre la Fiscalía, la querella y la defensa antes de que los jueces definan las responsabilidades por su muerte.





