La Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas contra tres integrantes de una familia por captar, trasladar y explotar a una adolescente desde que tenía 13 años. La Justicia rechazó que las costumbres de la comunidad gitana pudieran justificar los hechos.
La Cámara Federal de Casación Penal ratificó las penas de 10 años de prisión contra Isabel Cristo, Alberto Cristo y Franco Cristo, condenados por someter a una adolescente a un matrimonio infantil y forzoso y explotarla sexual, doméstica y laboralmente.
Según se acreditó en la causa, la víctima fue captada en Neuquén cuando tenía 13 años, luego de que se pagaran $825 mil a sus padres, y fue obligada a unirse con Franco Cristo, que entonces tenía 20 años.
Posteriormente fue trasladada a Santa Fe, donde permaneció hasta diciembre de 2024. Durante ese período habría sido golpeada, quemada con cigarrillos y agua caliente, insultada y amenazada. También era obligada a realizar tareas domésticas y venta ambulante, mientras debía entregar el dinero que obtenía.
El caso quedó al descubierto después de que la adolescente regresara a San Juan y, meses más tarde, fuera obligada nuevamente a subir a una camioneta para trasladarla hacia Santa Fe. Una persona que presenció la situación llamó al 911 y permitió que la Policía interceptara el vehículo y rescatara a la víctima y a su hijo.
El Tribunal Oral Federal de San Juan había condenado a los tres acusados y fijado además una reparación económica de $75 millones para la adolescente.
Ahora Casación confirmó la sentencia y rechazó el argumento defensivo basado en usos y costumbres de la comunidad gitana.
El juez Daniel Petrone sostuvo que se trató de un “matrimonio infantil y forzoso” y remarcó que, por su edad y situación de vulnerabilidad, la adolescente no podía prestar un consentimiento válido.
También señaló que la pertenencia cultural de los acusados “no constituye fundamento válido para sustraerse de la responsabilidad penal”.






