Un interno alojado en la Unidad Penal 15 de Batán ha sido objeto de una medida de traslado excepcional tras agotar las instancias de convivencia dentro del establecimiento. El historial del recluso Jorge Rodrigo Martín dentro de la Unidad Penal 15 de Batán terminó con una decisión contundente de la Justicia: deberá abandonar el complejo penitenciario marplatense y ser trasladado a las cárceles de Barker o General Alvear.judiciales, marca un recorrido de conflictividad que lo llevó a ser expulsado de cinco sectores diferentes de la misma unidad.

La decisión fue tomada por las autoridades del Servicio Penitenciario Bonaerense luego de que el sujeto participara en diversos altercados que ponían en riesgo la seguridad de otros internos y del personal. De acuerdo con informes oficiales, la conducta del interno era calificada como refractaria a las normas de conducta mínimas, lo que generaba un rechazo inmediato por parte de la población carcelaria de cada pabellón al que era asignado.

El recorrido comenzó en el pabellón 6. Luego pasó por el 7, más tarde por el 12 y posteriormente recaló en el pabellón 2. Pero tampoco allí logró sostener la convivencia.

Según detallaron las autoridades penitenciarias en los informes incorporados al expediente, Martin acumuló conflictos tanto con otros detenidos como con personal del Servicio Penitenciario Bonaerense.

El episodio más reciente ocurrió el 21 de marzo de este año, cuando fue expulsado del pabellón 2, una situación que precipitó el pedido formal de traslado hacia otra unidad penitenciaria.

Tras esa expulsión quedó alojado provisoriamente en el pabellón 3 del Área I, un sector de admisión con régimen de encierro riguroso permanente, mientras las autoridades evaluaban cómo resolver su situación.

“No podemos mantener la integridad del penal si un solo individuo desestabiliza cinco áreas distintas en corto tiempo”, señalaron fuentes vinculadas al caso para explicar la salida del hombre del complejo penitenciario. La situación escaló hasta un punto en el que ningún delegado de pabellón aceptaba su ingreso, alegando que su permanencia derivaba indefectiblemente en peleas o intentos de motín.

Profesionales del área de psicología y asistencia social de Batán intentaron mediar en la situación antes de la resolución final. Sin embargo, ante la falta de resultados positivos y la reiteración de los problemas de disciplina, se dispuso su traslado a otra dependencia de máxima seguridad fuera de la jurisdicción local para garantizar el orden.

Este movimiento busca descomprimir la tensión en la Unidad Penal 15, un establecimiento que ya opera con niveles de ocupación elevados y donde la convivencia pacífica resulta fundamental para el desarrollo de los programas de reinserción.