Un clima de extrema tensión se vivió este sábado en el puerto de Mar del Plata tras el fallecimiento de un marinero de 37 años a bordo de un buque fresquero. La víctima, identificada como Matías Vílchez, era un trabajador con casi dos décadas de trayectoria en el sector. Tras el desembarco del cuerpo, familiares y allegados intentaron agredir al capitán del barco, cuestionando severamente su proceder ante la emergencia.
Según los relatos de sus allegados, Vílchez comenzó a manifestar malestares físicos durante la jornada del viernes, incluyendo dolor en el pecho, náuseas y molestias en la garganta. A través de mensajes enviados a su esposa, el tripulante habría advertido sobre la gravedad de su estado, mencionando incluso que creía haber sufrido un preinfarto. Sin embargo, el informe oficial del buque consignó inicialmente un cuadro de dolor estomacal, lo que marca una fuerte contradicción con las comunicaciones privadas de la víctima.
Uno de los puntos centrales del conflicto radica en el tiempo de respuesta. La familia sostiene que se demoró excesivamente el aviso a la Prefectura Naval Argentina. De acuerdo con los testimonios, la comunicación oficial se realizó recién a las 6 de la mañana del sábado, momento en que los propios compañeros encontraron a Vílchez sin vida en su camarote.
“Era un hombre trabajador, su padre fue capitán de barco, lo conocían y lo querían. Se había casado hace poco”, expresó entre lágrimas su cuñada, reflejando el dolor de una familia que también denunció discusiones previas entre el marinero y el mando del buque.
Las autoridades judiciales han caratulado la causa inicialmente como óbito y se aguardan los resultados de la autopsia. Las pericias médicas y la toma de testimonios al resto de la tripulación serán elementos clave para determinar si existió una demora injustificada en la asistencia médica o algún tipo de negligencia profesional por parte del capitán frente a los síntomas reportados por el trabajador semanas antes del trágico desenlace.






