La Planta de Separación de Residuos Sólidos Urbanos, presentada por el intendente Arturo Rojas en agosto de 2025 como un pilar de la gestión ambiental, volvió a ser eje de debate en el Concejo Deliberante. A casi un año de su inauguración, el recinto legislativo aprobó una solicitud de informes ante la falta de operatividad plena de las instalaciones.

La iniciativa fue impulsada por el concejal Juan Cerezuela, de La Libertad Avanza, tras una inspección ocular en el predio. “Pensábamos realmente que ya se estaba en funcionamiento y la sorpresa la llevamos cuando al ir a recorrer las instalaciones encontramos un abandono casi total”, manifestó el edil, quien describió la presencia de pastos altos y acumulación de materiales reciclables sin el debido tratamiento.

Desde el bloque oficialista Nueva Necochea, la concejal Gabriela Espinosa defendió el proyecto argumentando que la planta es parte de una renegociación integral de la deuda por el servicio de residuos. Explicó que, si bien la infraestructura está finalizada, resta “dotar las maquinarias específicas, personal capacitado y también un acuerdo que tenemos con el Taller Protegido Todo para Ellos”. Asimismo, atribuyó parte de las demoras a la eliminación de programas nacionales de financiamiento.

Por su parte, la concejal María Eugenia Vallota (PRO) endureció el tono del debate al cuestionar el vínculo contractual con la empresa Relisa. Señaló que se han reconocido deudas por servicios de disposición final que, según su visión, no se cumplieron estrictamente. “Se sigue quemando la basura a cielo abierto”, denunció, exigiendo precisiones sobre la fecha de puesta en marcha definitiva.