La posible reorganización del sector ubicado en la bajada de 502 y 531 abrió una controversia en Quequén. Vecinos cuestionan el avance de actividades comerciales sobre una playa cada vez más estrecha, mientras desde la Comisión de Bahía de los Vientos aseguran que el proyecto no ampliará la superficie concesionada y permitirá liberar espacio público.
Una nueva polémica se abrió alrededor de Monte Pasubio, donde vecinos expresaron su rechazo a modificaciones proyectadas en el sector y particularmente a la posibilidad de remover o trasladar una construcción utilizada por los guardavidas.
Quienes cuestionan la iniciativa sostienen que la playa dispone cada vez de menos superficie de arena y temen que una reorganización termine beneficiando la explotación comercial del balneario mediante una ampliación del sector destinado a carpas.
El reclamo incorpora además una preocupación ambiental más amplia: la erosión que experimenta la costa de Quequén y la necesidad de preservar la línea de dunas y los espacios públicos frente a nuevas intervenciones.
También existen cuestionamientos por el desagüe pluvial que atraviesa el lugar y sus efectos durante períodos de lluvias intensas.
La otra versión: aseguran que quedará más playa libre
Frente a las críticas, la Comisión Vecinal Bahía de los Vientos difundió una explicación diferente después de consultar sobre el proyecto.
Según informó su presidente, Gastón Iglesias Arregui, la propuesta no contempla ampliar la superficie ocupada por el balneario, sino reorganizarla para dejar más espacio de playa disponible para vecinos y turistas.
El proyecto incluiría un paseo peatonal con mirador desde avenida 502 hasta la costa, bancos, canteros e iluminación.
También contempla un sector para ambulancias, baños y duchas públicas y nuevas garitas para los guardavidas, ubicadas fuera de sectores afectados por mareas peligrosas.
Otro de los puntos sería generar un acceso para ambulancias y camiones que eventualmente puedan transportar arena hacia la playa.
El proyecto todavía debe definirse
De acuerdo con la explicación difundida por la comisión vecinal, el diseño quedará a cargo de arquitectos municipales y deberá recibir aprobación de la Comuna. Una vez elaborado, se prevé dar a conocer el croquis definitivo.
La controversia enfrenta así dos miradas sobre un espacio particularmente sensible de Quequén: vecinos que temen una reducción adicional del sector público de playa y quienes sostienen que la intervención permitirá precisamente recuperar superficie para uso público y mejorar los servicios.
El proyecto definitivo será determinante para comprobar cuál será efectivamente la distribución de los espacios y si las modificaciones alterarán o no la superficie actualmente destinada a la concesión.






