Una celebración religiosa terminó en tragedia en Guayaquil, Ecuador, cuando una pesada cruz de madera se desprendió de la pared y cayó sobre el sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari mientras oficiaba misa. El religioso murió como consecuencia del impacto.
El episodio ocurrió este sábado 17 de octubre en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y quedó registrado porque la ceremonia estaba siendo transmitida en vivo a través de Facebook.
La grabación muestra al sacerdote frente a los fieles momentos antes del desprendimiento. Los gritos de quienes se encontraban dentro del templo también quedaron registrados mientras intentaban asistirlo.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó posteriormente el fallecimiento y expresó sus condolencias a familiares, amigos y miembros de la Congregación del Santísimo Redentor, a la que pertenecía Sánchez Molinari.
Sus últimas palabras causaron impacto
La tragedia adquirió una dimensión todavía más conmovedora por lo que el sacerdote había expresado durante la homilía pocos minutos antes del accidente.
Mientras reflexionaba sobre el tiempo y las prioridades de la vida, Sánchez Molinari pronunció una frase que, después de su muerte, rápidamente comenzó a circular en redes sociales: “Un día todos los que estamos aquí también vamos a morir”.
Luego había invitado a los presentes a reflexionar sobre cuánto tiempo destinaban a Dios en comparación con el trabajo, el teléfono celular, las redes sociales y otras actividades cotidianas.
El video se viralizó
La transmisión comenzó a difundirse rápidamente y las imágenes del momento del accidente recorrieron redes sociales de distintos países.
Hasta el momento no existe una explicación oficial sobre qué provocó el desprendimiento de la estructura. Tampoco se informó si la cruz presentaba previamente problemas de fijación o mantenimiento.
Más allá de las interpretaciones religiosas que surgieron en redes sociales, no existe información que permita atribuir el episodio a otra causa que no sea materia de investigación.
Sánchez Molinari pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor y desarrollaba su tarea pastoral en la parroquia donde ocurrió el accidente.
La investigación deberá determinar ahora por qué se desprendió la cruz y si existían deficiencias estructurales que pudieran haber anticipado el riesgo.






