El Gobierno de la provincia de Buenos Aires avanza en una reforma de la Ley de Seguridad Pública que podría marcar el regreso de las policías municipales, una iniciativa que busca otorgar mayor protagonismo a los intendentes en la prevención del delito y reconocer legalmente las herramientas de seguridad que los municipios desarrollaron durante las últimas décadas.
El proyecto comenzó a tomar forma tras una serie de reuniones entre el Ministerio de Seguridad bonaerense y jefes comunales de distintos puntos de la provincia. La última se realizó este viernes en Almirante Brown, donde una decena de intendentes del sur del conurbano intercambiaron propuestas con el subsecretario de Fiscalización y Control Policial, Andrés Escudero.
Según trascendió, el objetivo es modernizar una legislación que ya no refleja la realidad de los municipios, que hoy sostienen centros de monitoreo, sistemas de videovigilancia, botones de alerta, programas de asistencia a víctimas y dispositivos de seguridad rural sin un marco legal específico que los integre al sistema provincial.
Además, los intendentes buscan que la futura ley reconozca el esfuerzo económico que realizan los municipios en materia de seguridad y garantice mecanismos de financiamiento para sostener esas políticas.
Con este encuentro concluyó la ronda de consultas impulsada por el Ejecutivo bonaerense y el proyecto será enviado en los próximos días a la Legislatura.
El regreso de una vieja discusión
La posibilidad de recrear las policías municipales ya había comenzado a debatirse a principios de junio, cuando el ministro de Seguridad, Javier Alonso, reunió en Escobar a intendentes oficialistas y luego mantuvo encuentros con jefes comunales de la Cuarta, Quinta y Séptima Sección Electoral, incluyendo dirigentes del radicalismo y del PRO.
La intención es incorporar esa figura dentro de la reforma integral de la Ley de Seguridad Pública.
Qué ocurrió con la Policía Municipal
Las policías municipales fueron creadas en 2014 por decreto del entonces gobernador Daniel Scioli, luego de que la Legislatura no lograra aprobar una ley específica. La conducción política quedó en manos del entonces ministro de Seguridad, Alejandro Granados, aunque los intendentes nunca tuvieron control sobre la conducción policial.
Durante la gestión de María Eugenia Vidal, la estructura comenzó a perder protagonismo. El entonces ministro Cristian Ritondo fue integrando gradualmente esos efectivos a la estructura tradicional de la Policía Bonaerense.
Posteriormente, con la llegada de Axel Kicillof, el exministro Sergio Berni profundizó ese esquema mediante la creación de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), una fuerza de despliegue rápido dependiente directamente del Ministerio de Seguridad y no de la conducción de la Policía Bonaerense.
Esa centralización generó fuertes diferencias con numerosos intendentes, que reclamaban una mayor participación en las políticas de seguridad de sus distritos.
Ahora, la nueva reforma busca reabrir ese debate y redefinir el rol de los municipios en el combate contra el delito, con una participación más activa de los gobiernos locales dentro del sistema de seguridad provincial.






