La decisión de concederle prisión domiciliaria a un hombre condenado por abusar sexualmente de su propia hija generó una fuerte denuncia pública en Lincoln. La víctima aseguró que nunca fue informada por la Justicia y que la cercanía del condenado agravó seriamente su estado de salud mental.

Anahí Sorgentini contó que se enteró por allegados de que su padre, Gastón Sorgentini, ya no cumplía la pena en una unidad penitenciaria, sino en una vivienda de la misma ciudad.

El hombre fue condenado en 2023 a diez años de prisión por abuso sexual agravado por el vínculo. Según explicó la joven, durante siete meses desconoció que se encontraba bajo arresto domiciliario.

“Nadie me notificó en estos siete meses de que él estaba en su casa”, sostuvo.

La víctima recordó que la condena tiene vencimiento previsto para febrero de 2030 y cuestionó que el beneficio se haya otorgado pese a las consecuencias que la cercanía del condenado tiene sobre ella.

“Tengo pericias psicológicas, psiquiátricas y médicas que avalan que mi salud mental no está en condiciones de asimilar que esté cerca de mí. Lo miro y me da pánico, no duermo, no como y tengo miedo”, expresó.

También pidió que la Justicia revise la medida y disponga que el condenado vuelva a una unidad penitenciaria.

“No quiero ser la cara de una revista porque me encontraron muerta. Lo único que pido es que se cumpla la condena que fue dictada”, reclamó.

Finalmente, explicó que decidió volver a hacer público su caso para alentar a otras víctimas de abuso sexual a denunciar y exigir que las penas se cumplan de manera efectiva.