El costo de vida para los sectores de menores ingresos ha sufrido un impacto significativo en el último periodo. Según datos recientes, el conjunto de los servicios públicos esenciales, que en el año previo demandaban el 58% de un Salario Mínimo, hoy requieren el 77% del mismo ingreso.

Este incremento refleja el desfasaje entre las actualizaciones salariales y el ritmo de los aumentos en las tarifas de energía eléctrica, gas natural, agua potable y transporte público. El análisis destaca que la capacidad de consumo de los hogares se ha visto severamente limitada, obligando a reasignar recursos que anteriormente se destinaban a alimentos o salud.

“En un año, el costo de los servicios pasó de representar el 58% al 77% de un salario mínimo”, indicaron especialistas al analizar la presión inflacionaria sobre los rubros regulados. Esta tendencia marca una de las presiones más altas registradas en la última década sobre el poder adquisitivo básico.

La situación se agrava en los centros urbanos donde el transporte y la calefacción tienen un peso relativo mayor durante los meses de invierno. A pesar de los esquemas de subsidios vigentes, la quita progresiva de asistencia estatal y la readecuación de cuadros tarifarios han acelerado este proceso de transferencia de ingresos.