El mercado inmobiliario en territorio bonaerense atraviesa un escenario complejo caracterizado por una marcada desaceleración en el volumen de transacciones. Según los últimos relevamientos estadísticos, las operaciones de compraventa sufrieron una caída del 23% en comparación con períodos previos, lo que enciende alarmas entre los operadores del sector.

Este retroceso en la actividad se ve profundizado por la situación del financiamiento bancario. Los datos oficiales indican que las hipotecas se desplomaron, reduciendo drásticamente las posibilidades de acceso a la vivienda para los sectores medios. “La falta de crédito y la incertidumbre económica impactan directamente en la toma de decisiones de los compradores”, explican especialistas del rubro.

El contexto provincial refleja una tendencia que afecta tanto a grandes centros urbanos como a localidades del interior. La parálisis en la concesión de préstamos hipotecarios ha dejado al mercado dependiente casi exclusivamente de operaciones al contado, limitando el universo de potenciales adquirentes.

Representantes de cámaras inmobiliarias locales señalan que la reactivación dependerá de la estabilidad de las variables macroeconómicas y de la reaparición de herramientas financieras que resulten accesibles para la demanda actual en la provincia de Buenos Aires y zonas de influencia como Necochea.