El análisis de las elecciones municipales de Necochea entre 2015 y 2025 muestra una transformación profunda del sistema político local. El retroceso del peronismo y del espacio radical —considerados en sentido amplio, incluyendo sus alianzas electorales— no fue solamente una disminución porcentual: implicó la pérdida del predominio que ambos sectores habían ejercido durante décadas.

En 2015, las distintas expresiones de origen peronista y la alianza Cambiemos, integrada por la UCR, concentraron conjuntamente el 93 por ciento de los votos municipales positivos. Diez años después, en 2025, Fuerza Patria y Somos Buenos Aires reunieron apenas el 25,8 por ciento.

En términos absolutos, entre ambos espacios perdieron más de 42.000 votos.

La caída del peronismo

Para medir la evolución peronista es necesario sumar las distintas vertientes que compitieron separadas durante buena parte del período: kirchnerismo, Frente Renovador, justicialismo disidente y otras expresiones provenientes del mismo tronco político.

En 2015, Unidos por una Nueva Alternativa obtuvo 20.122 votos y el Frente para la Victoria, 14.778. En conjunto, el espacio peronista alcanzó 34.900 sufragios, equivalentes al 59,3 por ciento de los votos positivos municipales.

Desde entonces comenzó una caída prácticamente ininterrumpida:

AñoVotos peronistasPorcentaje
201534.90059,3 por ciento
201728.48648,7 por ciento
201920.09632,6 por ciento
202111.63020,7 por ciento
20237.72413,2 por ciento
20259.66320,4 por ciento

Entre 2015 y 2025, el peronismo perdió 25.237 votos, una reducción del 72,3 por ciento. Su participación sobre el voto positivo disminuyó 38,9 puntos porcentuales.

La recuperación de 2025 respecto de 2023 debe interpretarse con cautela. Fuerza Patria sumó 1.939 votos más y avanzó 7,2 puntos porcentuales, pero lo hizo en una elección con una participación considerablemente menor. El resultado permitió abandonar el piso extraordinariamente bajo de 2023, aunque no modificó el cuadro estructural: el peronismo siguió recibiendo apenas uno de cada cinco votos municipales.

La comparación entre elecciones del mismo tipo confirma la tendencia.

En las elecciones ejecutivas, pasó del 59,3 por ciento en 2015 al 32,6 por ciento en 2019 y al 13,2 por ciento en 2023. La caída entre las dos puntas fue de 46,1 puntos porcentuales.

En las legislativas, descendió del 48,7 por ciento en 2017 al 20,7 por ciento en 2021 y al 20,4 por ciento en 2025.

Esto demuestra que el retroceso no puede explicarse solamente por las diferencias entre elecciones de intendente y elecciones de concejales.

La fragmentación debilitó al PJ

Una de las principales dificultades del peronismo local fue su incapacidad para transformar su importante caudal histórico en una estructura política unificada y competitiva.

En 2015 y 2017, una parte considerable del voto peronista estaba fuera del kirchnerismo. En 2015, Unidos por una Nueva Alternativa superó al Frente para la Victoria. En 2017, 1 País obtuvo más votos que Unidad Ciudadana y el Frente Justicialista sumados.

A partir de 2019, esas expresiones comenzaron a reducirse o desaparecieron como ofertas municipales relevantes. Sin embargo, sus electores no fueron absorbidos completamente por el frente peronista unificado.

El dato es central: la unidad formal de las listas no produjo una recuperación equivalente de los votos que anteriormente se repartían entre distintas corrientes.

Una parte de ese electorado se desplazó hacia fuerzas vecinales, otra hacia opciones de centroderecha y, más recientemente, hacia La Libertad Avanza. También aumentó el grupo de ciudadanos que dejó de participar.

El problema del PJ local no parece ser únicamente la división interna. También existe una pérdida de representación territorial, de renovación dirigencial y de capacidad para ofrecer una alternativa municipal diferenciada de la discusión nacional o provincial.

El derrumbe del espacio radical fue todavía mayor

La evolución del espacio integrado históricamente por la UCR presenta características diferentes. Durante la primera mitad de la década no mostró una declinación, sino un fuerte crecimiento.

En 2015, Cambiemos Buenos Aires obtuvo 19.832 votos, equivalentes al 33,7 por ciento. En 2017 alcanzó 25.073 votos y el 42,9 por ciento. En 2019, Juntos por el Cambio llegó a su máximo histórico reciente: 36.437 votos y el 59,1 por ciento.

A partir de allí se produjo un desplome acelerado:

AñoVotos UCR/Cambiemos/JuntosPorcentaje
201519.83233,7 por ciento
201725.07342,9 por ciento
201936.43759,1 por ciento
202114.13325,2 por ciento
20237.25812,4 por ciento
20252.5505,4 por ciento

Entre 2015 y 2025, el espacio radical perdió 17.282 votos, equivalentes al 87,1 por ciento de su caudal inicial. La caída porcentual fue de 28,3 puntos.

La comparación con 2019 resulta todavía más contundente: en seis años perdió 33.887 votos y pasó del 59,1 al 5,4 por ciento.

En las elecciones legislativas, el retroceso fue del 42,9 por ciento en 2017 al 25,2 por ciento en 2021 y apenas el 5,4 por ciento en 2025. Esto representa una pérdida de 37,5 puntos porcentuales y casi el 90 por ciento de los votos.

El caso radical no puede analizarse sin Nueva Necochea

Una parte considerable de la caída de Juntos por el Cambio no fue una desaparición inmediata del voto, sino una transferencia hacia Nueva Necochea.

El 59,1 por ciento obtenido por Juntos por el Cambio en 2019 estuvo asociado a la candidatura municipal de Arturo Rojas. Cuando el oficialismo local comenzó a competir con una identidad vecinal propia, ese caudal se dividió.

En 2021, Nueva Necochea consiguió el 30 por ciento y Juntos, el 25,2 por ciento. Sumados, alcanzaron el 55,2 por ciento, un nivel próximo al resultado de 2019.

En 2023, Nueva Necochea obtuvo el 49,8 por ciento, mientras que Juntos por el Cambio cayó al 12,4 por ciento. El oficialismo municipal había retenido buena parte de la base electoral que anteriormente se contabilizaba dentro de la alianza nacional.

Por eso, el derrumbe de la UCR y de Juntos debe distinguirse de una pérdida completa de todo su antiguo electorado. En una primera etapa, una porción importante migró hacia el vecinalismo gobernante.

Sin embargo, el resultado de 2025 muestra una segunda fase. Nueva Necochea cayó al 17,8 por ciento y Somos Buenos Aires quedó en el 5,4 por ciento. Al mismo tiempo, La Libertad Avanza alcanzó el 31,8 por ciento.

Esto indica que el antiguo electorado de Juntos ya no solamente se divide entre radicales y vecinalistas: también se desplazó masivamente hacia la oferta libertaria.

De la polarización tradicional a un sistema fragmentado

Hasta 2019, el voto local seguía organizado principalmente alrededor de dos grandes familias políticas.

En 2015, peronismo y Cambiemos reunieron el 93 por ciento de los votos. En 2017 concentraron el 91,6 por ciento y en 2019, nuevamente el 91,7 por ciento.

La ruptura ocurrió en 2021. Ese año, ambos espacios bajaron conjuntamente al 46 por ciento. En 2023 reunieron solamente el 25,6 por ciento y en 2025 permanecieron prácticamente en el mismo nivel, con el 25,8 por ciento.

La caída conjunta no fue absorbida por una sola fuerza. Se distribuyó entre tres fenómenos:

El crecimiento del vecinalismo, principalmente a través de Nueva Necochea y la continuidad electoral de la Agrupación Comunal Transformadora.

La aparición de La Libertad Avanza, que en 2023 obtuvo el 14,8 por ciento en la categoría municipal y en 2025 llegó al 31,8 por ciento.

El aumento de la abstención, especialmente visible en 2025.

Menos participación y más electores

El padrón de Necochea creció durante la década. Pasó de 81.741 electores habilitados en 2015 a 88.911 en 2025, un incremento de 7.170 personas.

Sin embargo, los votos positivos municipales disminuyeron de 58.836 a 47.292. Es decir, hubo 11.544 votos afirmativos menos, una caída del 19,6 por ciento.

Mientras el padrón aumentó casi un 9 por ciento, la cantidad de votos positivos se redujo cerca de un 20 por ciento.

Este fenómeno afectó a todas las fuerzas, pero no explica por sí solo el derrumbe del PJ y de la UCR. La caída de ambos fue proporcionalmente mucho mayor que la reducción general de la participación.

El peronismo perdió el 72,3 por ciento de sus votos y el espacio radical, el 87,1 por ciento. Por lo tanto, además de la abstención, hubo una transferencia efectiva de adhesiones hacia otras opciones.

Dos declinaciones diferentes

Aunque los resultados finales son similares, la decadencia electoral de ambos espacios siguió recorridos distintos.

El peronismo sufrió una disminución gradual y sostenida durante casi toda la década. Pasó de representar distintas mayorías y minorías competitivas a convertirse en una fuerza que oscila alrededor del 20 por ciento. Su problema principal parece ser la dificultad para retener a las diferentes vertientes de su antiguo electorado y para construir una candidatura municipal con autonomía y arraigo propio.

La UCR, en cambio, alcanzó su máximo reciente dentro de una coalición amplia y ligada a un liderazgo municipal exitoso. Su caída comenzó cuando ese liderazgo se separó de la alianza y creó una fuerza vecinal. Posteriormente, la expansión libertaria terminó de reducir el espacio electoral radical.

En el PJ predominó una erosión prolongada. En la UCR se produjo primero una transferencia hacia el vecinalismo y después una fuga hacia el espacio libertario.

Un cambio estructural

Los resultados permiten concluir que Necochea dejó de tener un sistema político dominado por el PJ y la UCR.

En 2015, ambas tradiciones reunían nueve de cada diez votos municipales. En 2025 apenas alcanzaron, sumadas, uno de cada cuatro.

El peronismo conserva una base electoral mayor y mostró una recuperación parcial en la última elección, pero todavía se encuentra muy lejos de sus niveles históricos. La UCR enfrenta una situación más crítica: quedó reducida a una expresión minoritaria y perdió la centralidad que había alcanzado dentro de Cambiemos y Juntos por el Cambio.

La declinación de ambos partidos abrió el sistema político local. Sin embargo, no produjo todavía un nuevo esquema estable. El voto se desplazó sucesivamente entre alianzas nacionales, vecinalismos y fuerzas emergentes.

La principal incógnita hacia las próximas elecciones será si el PJ y la UCR pueden reconstruir una identidad municipal propia o si sus antiguos electorados continuarán distribuyéndose entre Nueva Necochea, La Libertad Avanza, la Agrupación Comunal Transformadora y nuevas expresiones políticas.

Metodología: para el peronismo se sumaron las listas de origen justicialista que compitieron separadas en cada elección. Para la UCR se tomó el espacio homologado como UCR/Cambiemos/Juntos, incluyendo en 2025 a Somos Buenos Aires. Los porcentajes corresponden a votos positivos municipales y no incluyen blancos ni nulos.