Casi el 70 por ciento de las empresas registró despidos durante la primera mitad del año, según un estudio privado elaborado por la plataforma de recursos humanos Bumeran, que señaló a la reducción de costos como el principal motivo de las desvinculaciones.
El informe “Salarios y contrataciones” relevó la percepción de especialistas en recursos humanos y de trabajadores. En ambos casos, los resultados fueron similares: el 67 por ciento de los expertos afirmó que en su organización hubo despidos durante el primer semestre, mientras que entre los empleados esa percepción trepó al 69 por ciento.
El dato marca un fuerte deterioro respecto de 2025. El año pasado, el 44 por ciento de los especialistas reconocía despidos en sus empresas durante el mismo período, es decir, 26 puntos porcentuales menos que en la medición actual.

La principal explicación aparece en los costos. El 61 por ciento de los especialistas en recursos humanos señaló que las desvinculaciones respondieron a la necesidad de reducir gastos. Luego se ubicaron el desempeño insuficiente del personal, con 37 por ciento; la situación económica general, con 30 por ciento; el cierre de áreas o líneas de negocio, con 19 por ciento; otros motivos, con 8 por ciento; y fusiones o adquisiciones, con 2 por ciento.
Entre los trabajadores, el impacto también se sintió de manera directa: el 13 por ciento afirmó haber perdido su empleo durante los primeros seis meses del año, mientras que el 87 por ciento indicó que logró conservar su puesto.
El relevamiento también mostró señales de estancamiento salarial. El 64 por ciento de los trabajadores aseguró no haber recibido aumentos en lo que va de 2026, mientras que el 36 por ciento sí registró alguna mejora en sus ingresos.
Entre quienes tuvieron incremento, el 69 por ciento señaló que se trató de una actualización por inflación, el 20 por ciento habló de un aumento real y el 11 por ciento mencionó una combinación de ambos mecanismos.
La perspectiva empresaria para la segunda mitad del año tampoco muestra señales de recuperación fuerte. El 68 por ciento de los especialistas en recursos humanos indicó que sus organizaciones no planean otorgar aumentos salariales en los próximos meses. Sólo el 32 por ciento prevé algún tipo de mejora.
El cambio es significativo frente al año pasado, cuando el 68 por ciento de los expertos proyectaba incrementos para el segundo semestre. Ahora, entre las empresas que sí prevén aumentos, el 68 por ciento anticipa actualizaciones por inflación, el 13 por ciento aumentos reales y el 19 por ciento una combinación de ambos.
El informe también reflejó una mirada mayoritariamente crítica sobre las políticas laborales del Gobierno nacional. El 50 por ciento de los especialistas en recursos humanos las calificó como malas o muy malas, el 31 por ciento como regulares y apenas el 19 por ciento en forma positiva.
Entre los trabajadores, la evaluación fue similar: el 53 por ciento consideró esas políticas malas o muy malas, el 28 por ciento las juzgó regulares y el 19 por ciento las valoró positivamente.
Sobre el impacto concreto de las medidas oficiales en el mercado laboral, el 57 por ciento de los expertos en recursos humanos afirmó que fue negativo, el 36 por ciento lo describió como regular y sólo el 7 por ciento lo consideró positivo. Entre los trabajadores, el 58 por ciento percibió un efecto negativo, el 33 por ciento regular y el 9 por ciento positivo.
Las proyecciones para el segundo semestre también reflejan cautela. El 34 por ciento de los especialistas espera una evolución negativa del mercado laboral, el 42 por ciento prevé un escenario regular y apenas el 24 por ciento anticipa una mejora.
En cuanto a las plantillas, el 51 por ciento de las empresas planea mantener la cantidad de empleados, el 35 por ciento prevé reducir personal y sólo el 15 por ciento proyecta incorporar trabajadores.
“Estos datos reflejan un contexto en el que las decisiones de contratación están atravesadas por la prudencia y la necesidad de sostener la operación”, explicó Federico Barni, CEO de Bumeran.
El relevamiento muestra un escenario laboral atravesado por tres señales fuertes: más despidos, salarios con escasa recuperación y empresas que priorizan la reducción de costos antes que la expansión de personal.






