Vecinos advierten que los últimos temporales provocaron retrocesos superiores a un metro en algunos sectores y nuevos derrumbes de acantilados entre Bahía de los Vientos y el camino a Costa Bonita. El problema vuelve a poner en primer plano los efectos atribuidos a la prolongación de la Escollera Sur y las medidas anunciadas por el Consorcio que todavía no comenzaron.
La costa de Quequén vuelve a mostrar señales preocupantes. Después de los últimos temporales, vecinos aseguran que en determinados puntos la línea costera retrocedió más de un metro, mientras se registraron nuevos desprendimientos de los acantilados en Bahía de los Vientos y hacia Costa Bonita.
El fenómeno forma parte de un proceso que lleva años. La prolongación de la Escollera Sur realizada en 2004 modificó la dinámica de las corrientes y de la deriva de arena, un efecto que ya había sido contemplado entre los posibles impactos de aquella obra y que posteriormente quedó asociado al proceso erosivo de las playas ubicadas al norte del puerto.
La intervención portuaria extendió la escollera aproximadamente 800 metros y alteró el transporte natural de sedimentos. Mientras la arena tiende a acumularse al sur, distintos sectores de Quequén padecen pérdida de playa y retroceso de la costa.
Las soluciones anunciadas siguen pendientes
El propio Mariano Carrillo, cuando ejercía interinamente la presidencia del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, había reconocido públicamente el problema y anunciado medidas destinadas a “devolverle a Quequén toda la arena que la alteración de las corrientes le fue quitando”.
En febrero, el Directorio del Consorcio avanzó con la contratación de un estudio técnico de factibilidad para analizar obras de refulado, mediante la extracción de arena y su bombeo hacia las playas para reconstruir el perfil costero, aumentar su ancho y proteger las zonas comprometidas.
También se había planteado estudiar ambientalmente cómo, dónde y en qué condiciones realizar esas intervenciones.
Sin embargo, el año avanza sin novedades públicas sobre los resultados de esos estudios ni sobre el comienzo de las obras de remediación.
Mientras las soluciones continúan pendientes, la erosión no se detiene. Los nuevos derrumbes y la pérdida de superficie después de los últimos temporales vuelven a mostrar que el problema generado por la alteración de la dinámica costera continúa avanzando mucho más rápido que las respuestas destinadas a corregirlo.





