Necochea y Quequén llevan 48 horas sin colectivos y el gremio mantiene la exigencia del pago total de la deuda para levantar la medida.

El conflicto del transporte urbano sumó un nuevo capítulo. La UTA respaldó la decisión de mantener el paro por tiempo indeterminado aun ante la posibilidad de pagos parciales, mientras los trabajadores reclaman la cancelación completa de las obligaciones salariales pendientes.

Los choferes reclaman el 50 por ciento del aguinaldo, el 10 por ciento del sueldo y una suma no remunerativa de $60.000 por trabajador. También advierten que podrían agregarse diferencias correspondientes a aumentos paritarios de julio y agosto.

La posición fue ratificada después de una reunión con representantes de la empresa que terminó sin acuerdo.

“Si no se deposita la totalidad de la deuda, no se va a salir a trabajar”, explicó Damián, delegado de los trabajadores.

La UTA y una licitación clave

La participación del gremio adquiere especial relevancia porque el conflicto ocurre en plena definición del futuro del transporte urbano de Necochea y Quequén.

La UTA viene teniendo una presencia activa alrededor del proceso. Representantes gremiales mantuvieron contactos con concejales durante la discusión del nuevo pliego y también manifestaron la existencia de empresas de otras localidades que podrían tener interés en participar de una futura licitación.

Ese antecedente coloca ahora bajo otra mirada la decisión de sostener una medida que mantiene a toda la ciudad sin colectivos hasta que la empresa cancele la totalidad de lo adeudado.

Una cosa es el legítimo reclamo salarial de los trabajadores, respaldado según el delegado por cerca del 90 por ciento del personal. Otra discusión es el papel que viene desempeñando la conducción gremial en un momento particularmente sensible para la futura concesión del servicio.

Entre 70 y 80 trabajadores afectados

La empresa cuenta con alrededor de 50 choferes y, sumando personal técnico, administrativo y otras funciones, la planta alcanzaría entre 70 y 80 trabajadores.

Los empleados aseguran que el conflicto viene acumulándose desde hace meses y que tanto la empresa como el Municipio fueron advertidos sobre la situación.

“Llegó un momento que no se pudo aguantar más”, resumió el delegado.

También reconoció el perjuicio ocasionado a los usuarios y pidió disculpas, aunque sostuvo que el paro es la única herramienta que encontraron después de agotarse el diálogo.

Una ciudad sin colectivos y sin fecha de normalización

La expectativa está puesta ahora en una audiencia ante el Ministerio de Trabajo, donde volverán a encontrarse las partes.

Pero la posición planteada hasta el momento deja poco margen: si no se cancela toda la deuda, el paro continuará.

Mientras tanto, Necochea y Quequén llevan 48 horas sin transporte urbano precisamente cuando acaba de aprobarse el nuevo pliego y comienza una etapa decisiva para definir quién prestará el servicio durante los próximos años.

El reclamo salarial y la licitación son procesos diferentes. Sin embargo, la activa participación de la UTA alrededor de ambos escenarios convierte su actuación en un elemento que también deberá observarse dentro de la compleja transición que atraviesa el transporte público local.