Un recorrido por los proyectos, órdenes del día y debates legislativos de 2026 deja una pregunta incómoda: ¿el Concejo Deliberante de Necochea está pensando el futuro del distrito o simplemente administrando los problemas del presente?

Durante el año, el cuerpo presidido por Marcelo Schwarz abordó decenas de expedientes por sesión. Sin embargo, la cantidad de asuntos tratados no necesariamente refleja la existencia de una agenda legislativa estratégica.

Las sesiones muestran una importante presencia de trámites administrativos, excepciones particulares, reconocimientos de deudas, pedidos de informes, declaraciones institucionales y expedientes iniciados años atrás.

En agosto, por ejemplo, se programó una sesión con 65 expedientes y otra con 47. En julio, una convocatoria reunió 59 asuntos, aunque una parte correspondía a actuaciones anteriores y pases a archivo.

Entre las iniciativas relevantes aparecen la concesión de la Terminal de Ómnibus,la emergencia del transporte público, las modificaciones al estacionamiento medido, la regulación de cuidacoches, propuestas vinculadas con el aeródromo y reclamos por la Autovía 88.

Son cuestiones importantes, pero buena parte de ellas responde a problemas acumulados o situaciones que requieren soluciones urgentes.

El transporte público es probablemente el ejemplo más evidente: dos licitaciones sin oferentes, una nueva prórroga contractual y una declaración de emergencia para evitar la interrupción del servicio.

Mientras tanto, cuesta identificar una agenda legislativa sostenida sobre desarrollo productivo, inversiones, empleo, turismo, infraestructura estratégica y planificación urbana.

El problema no es que se discutan los cuidacoches, los reductores de velocidad o las habilitaciones comerciales. Es que esas discusiones parecen ocupar un espacio mucho más visible que los grandes desafíos económicos y sociales de Necochea y Quequén.

Un Concejo Deliberante no puede resolver por sí solo todos los problemas del distrito. Sí puede promover normas, exigir información, controlar al Ejecutivo y construir acuerdos que trasciendan las diferencias partidarias.

Necochea necesita algo más que un Concejo que responda a las urgencias: necesita representantes capaces de discutir qué ciudad quieren construir durante los próximos diez o veinte años.