La creciente presencia de jabalíes en el límite de los partidos de Tres Arroyos y Coronel Pringles volvió a encender la preocupación entre productores rurales y vecinos. Los animales provocan importantes pérdidas en los cultivos, rompen silobolsas, representan un riesgo para el tránsito y, según los especialistas, una vez que logran establecerse en una región resulta prácticamente imposible eliminarlos.

En diálogo con LU 24 de Tres Arroyos, el armero Sergio Vitali, titular de Desafío, aseguró que el avance de esta especie “es un gran problema” que lleva años agravándose.

“La caza está permitida, hay que sacar un permiso en el Ministerio de Desarrollo Agrario”, explicó. Sin embargo, aclaró que esa herramienta no alcanza para controlar la expansión de la especie.

“El jabalí llegó a La Pampa a comienzos del siglo pasado y hoy tenemos una población que no deja de crecer. Una vez que se instala es imposible erradicarla, porque los cachorros a los seis meses ya pueden tener entre seis y ocho crías”, explicó.

Según Vitali, la caza apenas logra desplazar a los animales hacia otros sectores. “Lo único que hacemos con la caza es moverlos de lugar. ¿Cuántos te vas a llevar?, ¿dos o tres? Cuando hay cientos, el problema sigue estando”, afirmó.

El especialista aseguró que los mayores perjuicios se observan en el sector agropecuario. “Comen maíz, trigo y soja. También rompen los silobolsas con los colmillos. Los rajan a unos 30 centímetros de altura y, por el peso del cereal, se vacían completamente. Reemplazar un silobolsa tiene un costo muy importante”, detalló.

Además, advirtió que el crecimiento de la población de jabalíes también incrementa el riesgo de accidentes de tránsito.

“En Sierra de la Ventana, Tornquist, Tandil y otras zonas ya hay registros de accidentes provocados por jabalíes. En Brasil incluso hacen zanjas con maquinaria para impedir que entren a los cultivos de maíz, pero es una solución muy costosa”, señaló.

Vitali explicó que controlar la especie no resulta sencillo. “Hay que encontrar al animal, pero es muy ligero, tiene buen olfato y buena vista. Va alternando entre distintos montes, por eso es muy difícil controlarlo”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que muchos productores recién tomarán dimensión del problema cuando llegue la cosecha.

“Antes había gente que ni pensaba en cazar. Ahora, cuando empiecen a aparecer los daños en los lotes de maíz, se van a dar cuenta del problema”, afirmó.

Finalmente, recordó que quienes consumen carne de jabalí deben realizar el correspondiente análisis para detectar triquinosis.

“En Azul y Olavarría obligaron a hacer el análisis de triquina, que se realiza en la Municipalidad. No sé por qué antes mucha gente no lo hacía”, concluyó.