Aunque los costos registraron una leve baja en junio, edificar una vivienda en Argentina sigue siendo un desafío económico. La construcción en seco se consolida como una alternativa por sus menores tiempos de ejecución, su eficiencia energética y costos cada vez más competitivos.
Construir una vivienda en Argentina continúa demandando una inversión cada vez mayor. Si bien el costo de construcción medido en dólares descendió un 0,8 por ciento durante junio, en el primer semestre acumuló una suba del 16 por ciento y, desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023, el incremento alcanza el 136 por ciento.
De acuerdo con un relevamiento del mercado inmobiliario, hoy construir una vivienda cuesta 3,5 veces más que en octubre de 2020 y se ubica un 49 por ciento por encima del promedio registrado entre 2012 y 2025.
En paralelo, los indicadores del sector muestran que el costo de construcción ya supera los 2.200.000 pesos por metro cuadrado para edificios tipo, mientras que en desarrollos de alta gama puede alcanzar o incluso superar los 2.200 dólares por metro cuadrado.
La construcción en seco gana protagonismo
En este escenario, la construcción en seco dejó de ser una alternativa reservada para viviendas industrializadas y comenzó a competir directamente con la obra tradicional.
El desarrollo de nuevos materiales y sistemas constructivos permitió ampliar sus aplicaciones y mejorar significativamente sus prestaciones.
Uno de los sistemas que más creció es el SIP (Structural Insulated Panel), basado en paneles estructurales con aislación incorporada, que permite reducir considerablemente los tiempos de ejecución y mejorar la eficiencia energética de las viviendas.
Obras hasta un 40 por ciento más rápidas
Una de las principales ventajas de la construcción en seco es la reducción de los plazos de obra.
Mientras una construcción tradicional puede demandar varios meses, los sistemas industrializados permiten acortar los tiempos hasta en un 40 por ciento.
Esto resulta especialmente atractivo en ampliaciones, remodelaciones y viviendas unifamiliares, donde una obra que antes podía extenderse entre cuatro y seis meses hoy puede completarse en pocas semanas.
La diferencia de costos prácticamente desapareció
Durante muchos años la construcción en seco era considerada una opción más costosa.
Sin embargo, esa diferencia prácticamente desapareció.
Actualmente, construir una vivienda mediante cualquiera de los dos sistemas demanda entre 1.200 y 1.600 dólares por metro cuadrado, dependiendo del diseño, las terminaciones y la calidad de los materiales.
En proyectos premium desarrollados con métodos tradicionales, los costos pueden ubicarse cerca de los 2.000 dólares por metro cuadrado o incluso superarlos.
Mayor eficiencia y menor consumo energético
Además de la rapidez de ejecución, otro de los principales argumentos a favor de la construcción en seco es su comportamiento térmico y acústico.
Una correcta aislación permite mejorar notablemente el confort interior y reducir el consumo de energía destinado a calefacción y refrigeración.
Especialistas del sector estiman que una vivienda correctamente aislada puede disminuir esos consumos hasta en un 70 por ciento, generando un importante ahorro durante toda la vida útil del inmueble.
Costos estabilizados, pero en niveles elevados
Desde el sector desarrollador consideran que los mayores aumentos ya ocurrieron y que actualmente los costos muestran una mayor estabilidad.
Sin embargo, advierten que la combinación de incrementos en pesos y un dólar relativamente estable sigue elevando el costo medido en moneda estadounidense y reduce la rentabilidad de los proyectos.
Ese escenario obliga a optimizar cada etapa de la obra para evitar sobrecostos y mantener la competitividad.
La planificación, el factor decisivo
Más allá del sistema constructivo elegido, los especialistas coinciden en que el éxito de una obra depende de una correcta planificación.
Contar con un proyecto bien desarrollado, profesionales con experiencia y mano de obra especializada permite reducir errores, controlar costos, mejorar la calidad constructiva y lograr viviendas más eficientes desde el punto de vista energético.






