La situación de los caminos rurales en Necochea continúa siendo uno de los puntos más críticos dentro del debate sobre competitividad logística. A pesar de la relevancia del sector agroindustrial para la economía local, el mantenimiento de estas vías secundarias y terciarias suele quedar al margen de las agendas políticas, generando dificultades constantes para los productores.

Expertos del sector señalan que la transitabilidad es un factor determinante no solo para la salida de las cosechas hacia el puerto, sino también para el acceso a educación y servicios sanitarios en parajes apartados. La falta de inversión sostenida y la ausencia de un marco regulatorio claro agravan el cuadro de situación, especialmente ante fenómenos climáticos que vuelven intransitables grandes extensiones de tierras productivas.

En municipios como Necochea, la red vial es clave para el movimiento de cereales hacia la plataforma portuaria. Productores locales han manifestado que “la previsibilidad es fundamental para el transporte eficiente de granos”, subrayando que las deficiencias en la infraestructura encarecen directamente los costos logísticos por el mayor desgaste de las unidades de carga y los retrasos en las entregas.

A pesar de tener un valor alto en la “Tasa a la Hectárea” y una recaudación aceptable, el sistema de mantenimiento de la red vial rural totalmente en manos municipales, ha fracasado y hoy el deterioro de los caminos es más que evidente más allá de la incidencia de las lluvias de los últimos meses.

El ritmo de trabajo, las condiciones laborales y la necesidad de inversión en equipamiento resultan siempre dificultosa para el municipio que tiene múltiples frentes que atender como por ejemplo el mantenimiento del sistema de salud.

A principio de los años 90 hubo una experiencia de administración participativa del sistema entre el municipio y los productores, que si bien fue positiva, finalmente terminó colapsando por la necesidad de utilizar fondos para otros destinos en épocas de crisis.

En otros municipios de la provincia se están llevando a cabo alternativas exitosas con participación de los productores que son los usuarios de los caminos e incorporando al capital privado para la inversión en equipamiento y gestión como es el caso de Olavarría.

Aunque de menor escala productiva, un ejemplo corriente de eficiencia en la administración compartida del sistema es la del Consorcio de Servicios Rurales (Caser) de General Madariaga, en el que productores y el municipio administran la tasa vial y el mantenimiento de unos 740 kilómetros de caminos rurales.

Recientemente, además, se lanzó una iniciativa similar en Cañuelas. El otro dato que permite alentar una esperanza es que en el estudio siete de cada diez productores dijeron que estaban dispuestos a colaborar con las autoridades municipales y provinciales en el cuidado o mantenimiento de la red vial terciaria.

Tal vez funcionarios y concejales podría elevar un poco la agenda política local y dedicarle un esfuerzo de estudio e imaginación para encontrar el camino que favorezca la producción agroindustrial principal fuente de ingresos de la economía local.