La situación en el puerto de Quequén ha alcanzado un punto crítico debido a un conflicto que mantiene paralizada la operatoria habitual. Actualmente, se contabilizan 17 buques en espera para realizar tareas de carga, lo que ha encendido las alarmas en el sector logístico y agroexportador.

De acuerdo con estimaciones iniciales, el impacto económico por el retraso en los embarques y los costos adicionales de logística asciende a 280 millones de dólares. Los especialistas advierten que la falta de una resolución inmediata no solo afecta la rentabilidad de las empresas involucradas, sino que también daña la reputación del puerto como nodo exportador confiable.

“La situación es insostenible”, señalan fuentes vinculadas a la actividad, quienes destacan que cada día de demora incrementa los costos de estadía de las embarcaciones en la zona de fondeo de Necochea y Quequén. El conflicto, que ha detenido el flujo de granos y mercaderías, pone en riesgo compromisos internacionales de exportación.

Las autoridades del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén mantienen un insólito perfil bajo fruto de la presión del sector exportador que controla la mayoría del directorio. Su presidente interno M. Carrillo solo ha atinado ha tratado de mediar a través de terceros, como el concejal Rivero u otros dirigentes del agro pero sin exponerse públicamente en el conflicto que ya figura como uno de las más prolongados de la historia del puerto.

Tampoco han hecho sentir su voz las autoridades portuarias bonaerenses como el subsecretario de Actividades Portuarias, Juan Cruz Lucero ni el ministro del área Augusto Costa

Hasta el momento, las negociaciones para destrabar la medida de fuerza no han dado resultados positivos. Las autoridades portuarias y los representantes del sector privado aguardan una intervención que permita retomar las tareas de estiba y despacho, en un contexto donde el puerto presenta un congestionamiento de buques que no se registraba en los últimos períodos.

La situación

El volumen de mercadería comprometida que no puede ser embarcada abarca 126.000 toneladas de girasol, 118.600 toneladas de maíz, 78.000 toneladas de trigo y 25.000 toneladas de cebada.
“La situación se hace absolutamente insostenible en el puerto de Quequén”, afirmó Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). “Toda la comunidad agropecuaria y agroindustrial de Necochea está severamente afectada, sin ingreso para los productores y los acopiadores. Si uno pudiera cuantificar los barcos que no han podido cargar y los que están en espera, estamos hablando de alrededor de 280 millones de dólares que Quequén y Necochea van a perder, lamentablemente”, agregó.