El consumo privado exhibió una contracción del 0,6% durante el mes de abril respecto al periodo previo, de acuerdo con los últimos reportes de actividad económica. Este descenso mensual ajustado por estacionalidad marca una tendencia de desaceleración en el gasto de los hogares, que ya venía registrando variaciones moderadas en el primer trimestre del año.

El informe detalla que la caída fue más pronunciada en ciertos rubros de bienes durables y servicios masivos. Analistas del sector señalan que la inflación persistente y la pérdida del poder adquisitivo del salario real son los factores determinantes detrás de esta conducta de los consumidores argentinos.

Para la consultora Equilibra, la situación del mercado interno es compleja: “El consumo está sintiendo el impacto de la licuación de los ingresos y un encarecimiento de los costos de financiamiento”. Según el relevamiento, la tendencia a la baja podría sostenerse si no se estabilizan los índices de precios en el corto plazo.

En términos interanuales, la caída es todavía más significativa, evidenciando un escenario de recesión en el mercado minorista. Las grandes cadenas de supermercados y los comercios de cercanía reportaron niveles de ventas por debajo de las expectativas para este tramo del año, lo que obliga a revisar las proyecciones de crecimiento para el segundo semestre.

A nivel político y social, este indicador es seguido de cerca por las autoridades nacionales, ya que el consumo privado representa uno de los motores principales del Producto Bruto Interno local. La posibilidad de nuevas medidas de incentivo para reactivar la demanda se mantiene bajo análisis técnico en el Ministerio de Economía.