El esquema de precios de los combustibles entrará en una nueva etapa a partir de la próxima semana, cuando caduque el acuerdo voluntario de estabilización implementado a finales de marzo. Las empresas del sector energético consideran que los valores actuales en surtidor presentan un desfasaje significativo respecto a la paridad de importación, lo que motiva la planificación de incrementos escalonados en nafta y gasoil.
La conducción de YPF realizó reuniones internas este lunes para definir la estrategia comercial a seguir. La petrolera estatal, que controla más del 55% del mercado nacional, es la referencia para el resto de los competidores. Se espera que firmas como Raízen (operadora de Shell), Axion y Puma Energy mantengan una línea de precios similar para evitar distorsiones en la demanda y preservar sus volúmenes de venta.
Según datos proporcionados por la propia YPF, el precio promedio doméstico durante el mes de abril se ubicó en 0,905 dólares por litro, mientras que el valor de referencia internacional alcanzó los 1,07 dólares. Esta brecha del 15,5% es el principal argumento de las compañías para solicitar una recomposición de los márgenes de ganancia. “Si el petróleo sigue en estos valores, no queda otra que aumentar los precios. Será de a poco, tratando de cuidar el impacto en el consumidor”, explicaron fuentes del sector empresarial.






