Los municipios de la provincia de Buenos Aires atraviesan una situación financiera crítica tras confirmarse una marcada retracción en el envío de recursos durante los primeros tres meses del año. Este escenario representa el peor desempeño trimestral para las finanzas comunales desde la emergencia sanitaria por Covid-19.
El estudio de la situación fiscal revela que los envíos automáticos y no automáticos hacia las jurisdicciones municipales sufrieron una caída real significativa. El indicador más alarmante es el derrumbe de la coparticipación bruta, que sufrió una caída real del 18,6%, lo que representa una merma de $69.389 millones para el conjunto de los municipios.
Esta reducción de fondos ocurre en un contexto de ajuste fiscal promovido por la administración de Javier Milei, sumado a las dificultades económicas que impactan directamente en la recaudación bonaerense. La merma de recursos genera incertidumbre en intendencias de diversos signos políticos, dado que gran parte de los distritos, incluido Necochea y otras ciudades de la región, dependen de estos ingresos para el sostenimiento de servicios básicos.
Las administraciones locales han advertido sobre el aumento constante en los costos operativos de áreas sensibles como la salud pública, la recolección de residuos, el transporte y la asistencia social. Al mismo tiempo, el deterioro del consumo y la baja en la actividad económica general han golpeado la recaudación de las tasas municipales propias, limitando la capacidad de maniobra de los intendentes.
Ante la profundidad de la crisis financiera, diversos municipios han comenzado a revisar sus esquemas de gastos y prioridades presupuestarias, poniendo en duda la continuidad de obras públicas y programas locales proyectados para el resto del ciclo económico.






