La disputa entre Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner y Axel Kicillof sumó un nuevo capítulo y empieza a trasladarse de lleno al conurbano bonaerense, donde La Cámpora busca disputar poder en distritos gobernados por intendentes alineados con el Movimiento Derecho al Futuro.
Uno de los movimientos más fuertes se dio en San José 1111, frente al departamento donde Cristina Fernández de Kirchner cumple su condena de prisión. Allí, Facundo Tignanelli, uno de los referentes de La Cámpora, encabezó un acto bajo la consigna “La Matanza con Cristina”.
La señal política fue directa. Tignanelli apuntó contra el intendente Fernando Espinoza y contra la vicegobernadora Verónica Magario, dos figuras centrales del peronismo matancero. “Es lamentable que se hayan alejado de Cristina y no estén dando respuestas a los vecinos”, lanzó.
Horas antes, el diputado bonaerense había elevado aún más el tono de la interna al comparar a Kicillof con Augusto Timoteo Vandor, el sindicalista que en los años 60 impulsó la idea de un “peronismo sin Perón”.
La ofensiva forma parte de una estrategia más amplia. El kirchnerismo busca instalar nuevamente a Cristina Fernández de Kirchner como figura central para 2027 y, al mismo tiempo, presionar a los intendentes que se agrupan detrás de Kicillof.
En ese esquema, los municipios aparecen como el nuevo frente de batalla. La Matanza es el premio mayor: el distrito más poblado del país y un bastión histórico del cristinismo, donde la expresidenta llegó a obtener el 65 por ciento de los votos en las PASO de 2011.
Pero no es el único territorio en disputa. También aparecen en la mira Avellaneda, San Martín y Morón, distritos donde el camporismo y otros sectores del peronismo podrían impulsar candidatos propios para tensionar a los jefes comunales cercanos al gobernador.
En La Matanza, además de Tignanelli, también se mueve Sergio Berni, quien evalúa instalarse como candidato para enfrentar a Magario si decide volver a competir por la intendencia. Desde el Senado bonaerense, Berni viene actuando en tándem con Mario Ishii, en una disputa cada vez más abierta con el kicillofismo.
En Avellaneda, el camporista Emmanuel González Santalla aparece como posible rival de Magdalena Sierra, esposa de Jorge Ferraresi, uno de los principales aliados territoriales de Kicillof. En San Martín, sectores kirchneristas impulsan al economista Hernán Letcher frente al armado de Gabriel Katopodis y Fernando Moreira. En Morón, la ruptura entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella anticipa otro escenario de tensión.
Mientras tanto, en La Plata buscan no responder a cada provocación. La estrategia del Movimiento Derecho al Futuro sigue siendo evitar la confrontación directa con el kirchnerismo y concentrar el discurso en la oposición al gobierno de Javier Milei.
El dato que alimenta esa posición son las encuestas. Distintos relevamientos ubican a Kicillof como uno de los dirigentes opositores con mejor imagen y mayor proyección nacional. Un estudio de Casa Tres lo coloca al frente con el 34 por ciento de las menciones, por encima de Cristina Fernández de Kirchner, que aparece con el 19 por ciento.
También Opina Argentina y Management & Fit muestran al gobernador bonaerense entre los dirigentes con mejor valoración, en un contexto en el que el peronismo empieza a discutir quién puede posicionarse con más fuerza frente a Milei de cara a 2027.
En paralelo, crecen los pedidos de tregua. Intendentes como Federico Achával, Federico Otermín, Gastón Granados y Nicolás Mantegazza insisten en bajar el tono de la pelea interna y concentrar energías en construir una alternativa al oficialismo nacional.
También Sergio Massa y el gobernador riojano Ricardo Quintela aparecen como posibles mediadores en una interna que incomoda cada vez más al resto del peronismo.
Pero las señales van en sentido contrario. La distancia entre San José 1111 y La Plata se agranda, y la disputa por el liderazgo del peronismo bonaerense ya dejó de ser sólo una discusión de nombres: ahora también se pelea municipio por municipio.






