El radicalismo completó su reorganización institucional con Emiliano Balbín al frente del Comité Provincia y Pablo Nicoletti en la Convención. Sin embargo, un sector interno rechazó la nueva conducción, denunció haber quedado afuera de las decisiones y abandonó el encuentro entre cánticos.

La Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense formalizó este sábado su nueva conducción durante la Convención provincial realizada en el Club Atenas de La Plata, en un encuentro que reunió a 254 convencionales de los 135 distritos y alrededor de mil dirigentes, militantes, autoridades e intendentes.

La jornada debía completar el proceso de unidad alcanzado por las principales corrientes partidarias, pero terminó exponiendo que las diferencias internas continúan abiertas: un sector rechazó la nueva conducción y abandonó el encuentro en medio de fuertes cuestionamientos.

Balbín y Nicoletti al frente de la nueva etapa

El proceso de renovación había comenzado el 7 de junio con la elección del Comité Provincia, cuya presidencia quedó en manos de Emiliano Balbín, exlegislador provincial y dirigente cercano al senador nacional Maximiliano Abad.

El acuerdo entre las principales corrientes estableció que Adelante, el sector referenciado en Abad, quedara al frente de la conducción cotidiana del partido.

La presidencia de la Convención provincial, en tanto, quedó para Pablo Nicoletti, dirigente platense perteneciente a Futuro Radical.

Durante el encuentro también se presentaron informes de la Juventud Radical, los trabajadores radicales y el Foro de Intendentes, además de quedar conformadas la Junta Electoral y el Tribunal de Ética.

La Convención tendrá especial relevancia de cara a 2027, ya que será uno de los ámbitos centrales para definir la política de alianzas y la estrategia electoral de la UCR en territorio bonaerense.

El sector disidente rechazó el acuerdo y se retiró

La pretendida unidad mostró sus límites durante la propia Convención.

El sector identificado con el expresidente del comité de contingencia Miguel Fernández, la diputada provincial Alejandra Lordén y el diputado Pablo Juliano expresó públicamente su rechazo a la distribución de poder dentro de la nueva estructura partidaria.

Martín Borrazás, dirigente de Construir, tomó la palabra para comunicar que ese espacio no participaría ni legitimaría la nueva conducción por considerar que había quedado marginado de las decisiones.

“Así, la reconstrucción no es viable”, afirmó.

Tras su intervención, convencionales, dirigentes y militantes identificados con ese sector abandonaron el microestadio y continuaron manifestando su rechazo desde el exterior.

“Nadie echó a nadie”

La respuesta llegó desde el sector vinculado a Maximiliano Abad.

El dirigente Diego Garciarena cuestionó la decisión de retirarse y reclamó que las diferencias fueran discutidas dentro de los órganos partidarios.

“El debate hay que darlo acá adentro. Es fácil decirlo y salir corriendo para no discutirlo acá. Nadie echó a nadie”, sostuvo.

La controversia vuelve a dejar expuestas las dificultades del radicalismo bonaerense para cerrar definitivamente sus disputas internas.

Mientras la nueva conducción busca presentar la normalización partidaria como el punto de partida para construir una alternativa provincial en 2027, el sector disidente asegura contar con el respaldo de más de una decena de intendentes, legisladores provinciales y un diputado nacional.

La UCR bonaerense completó así formalmente su reorganización institucional, aunque el desafío político será ahora demostrar si el acuerdo entre sus principales corrientes alcanza para sostener una estrategia electoral común rumbo a 2027.