A casi un año del cierre de listas para las próximas elecciones presidenciales, el peronismo comenzó a mover sus piezas para construir una estrategia común frente a Javier Milei. Sin embargo, las diferencias entre gobernadores, el kirchnerismo, el massismo y otros sectores del Partido Justicialista volvieron a bloquear la conformación de una mesa nacional que buscaba ordenar candidaturas y establecer reglas de competencia.

“Convocá vos, Sergio”. Con esa frase, un gobernador peronista le propuso recientemente a Sergio Massa asumir el papel de articulador de una gran mesa política que reuniera a los principales sectores del movimiento.

La iniciativa estuvo cerca de concretarse. El diseño contemplaba la participación de los seis gobernadores identificados con el PJ, las autoridades de los bloques legislativos nacionales, representantes de la CGT y referentes de las distintas expresiones internas.

El objetivo era comenzar a definir cuántos dirigentes están dispuestos a competir por la candidatura presidencial y acordar el mecanismo para resolverla: una interna abierta organizada por el propio espacio o una fórmula de consenso, especialmente ante la posibilidad de que el Gobierno nacional logre eliminar definitivamente las PASO.

Pero la negociación volvió a quedar trabada por la representación de La Cámpora y por las diferencias respecto de quiénes deberían ocupar un lugar propio dentro de la futura conducción política.

Una mesa que estuvo cerca de formarse

Los gobernadores Axel Kicillof, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y Elías Suárez habían expresado su conformidad con la convocatoria.

También habían dado su aprobación Jorge Sola y Cristian Jerónimo, en representación de la CGT, además de los presidentes de los bloques parlamentarios, Germán Martínez en Diputados y José Mayans en el Senado.

La propuesta buscaba ofrecer una señal de reorganización y evitar que la definición de la estrategia electoral quedara reducida a conversaciones aisladas entre dirigentes.

Sin embargo, La Cámpora, conducida por Máximo Kirchner, reclamó una silla diferenciada dentro de ese espacio. Algunos gobernadores rechazaron el pedido al considerar que el sector ya se encuentra representado en ambas cámaras del Congreso.

“La Cámpora ya está representada en el Senado con Wado de Pedro y en Diputados con Máximo”, fue la postura transmitida desde varias provincias gobernadas por el justicialismo.

La discusión no fue solamente por un asiento. Detrás del desacuerdo aparece una disputa más profunda sobre quién conduce el proceso, qué peso tendrá cada sector y cómo se repartirán las decisiones rumbo a 2027.

La mediación que no alcanzó

En medio de las negociaciones, José Mayans intentó convencer a Cristina Fernández de Kirchner de respaldar el diseño de la mesa y acompañar una fotografía de unidad.

Según trascendió, el senador formoseño planteó durante una conversación telefónica: “Cristina, La Cámpora soy yo también, ¿o tenés alguna duda?”.

La intervención no logró destrabar el conflicto. Sin el aval explícito de la expresidenta y ante la posibilidad de que el kirchnerismo quedara fuera del espacio, Massa decidió congelar la convocatoria.

Cerca del líder del Frente Renovador explicaron la decisión con una comparación: “Es como querer festejar el Día de la Madre y no invitar a tu mamá”.

La prioridad del massismo fue evitar que una mesa presentada como herramienta de unidad terminara exhibiendo una nueva fractura del principal frente opositor.

El problema de la conducción

La demora volvió a poner en discusión la capacidad de los gobernadores peronistas para construir una conducción nacional común.

Dentro del partido observan con preocupación que algunos mandatarios provinciales mantienen una estrategia de acercamiento al Gobierno nacional, mientras otros buscan posicionarse como una oposición frontal.

Los casos de Jaldo y Jalil son mencionados entre los sectores que mantienen mayor diálogo con La Libertad Avanza. También generan diferencias las intervenciones partidarias impulsadas en provincias como Salta, Jujuy y Misiones.

La ausencia de una estrategia unificada favoreció negociaciones particulares entre algunos gobernadores y la Casa Rosada.

Según las versiones que circulan dentro del peronismo, ciertos mandatarios pretenden garantizarse candidaturas únicas para buscar su reelección o preservar el control de sus provincias, evitando la competencia de postulantes libertarios.

A cambio, podrían ofrecer mayor acompañamiento en el Congreso y habilitar esquemas electorales que permitan combinar la boleta presidencial de Milei con listas provinciales vinculadas al justicialismo.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el ministro Diego Santilli ya analizarían alternativas de ese tipo, especialmente en distritos donde el oficialismo nacional enfrenta dificultades para presentar candidatos competitivos.

Kicillof, Massa, Uñac y Quintela miran hacia 2027

En el peronismo todavía no existe una candidatura presidencial definida, aunque Axel Kicillof aparece como uno de los dirigentes con mayor proyección nacional.

El gobernador bonaerense construye una estructura propia mediante el Movimiento Derecho al Futuro y busca ampliar su influencia fuera de la provincia de Buenos Aires. Su posición como mandatario del distrito más poblado del país lo coloca naturalmente entre los nombres centrales de la discusión.

A esa carrera también se sumó Sergio Uñac. El exgobernador de San Juan, con respaldo de sectores vinculados a Cristina Fernández de Kirchner, propone una gran interna para definir al candidato presidencial.

Otro de los que expresó su intención de participar es Ricardo Quintela, uno de los gobernadores que mantiene una posición más confrontativa frente a las políticas de La Libertad Avanza.

Mientras tanto, Sergio Massa evita anticipar una candidatura. Su estrategia consiste en observar cómo evoluciona el escenario económico, político y social durante el próximo año.

En su entorno advierten que Milei podría llegar a 2027 fortalecido si logra estabilizar la economía o considerablemente debilitado si persisten las dificultades sociales y productivas.

“Las negras también juegan. Ellos son Gobierno y eso no es un dato menor. La pelota está de su lado”, razonan en la mesa chica del líder del Frente Renovador.

El massismo también recuerda que Massa fue el candidato más votado en la primera vuelta de 2023, a pesar de haber competido como ministro de Economía en un contexto marcado por una inflación muy elevada.

Tres posibles escenarios electorales

En el peronismo analizan al menos tres configuraciones posibles para las elecciones presidenciales.

La primera es una competencia fuertemente polarizada entre La Libertad Avanza y el justicialismo. Ese escenario obligaría al peronismo a llegar unido y con una candidatura capaz de ampliar apoyos más allá de su núcleo electoral tradicional.

La segunda posibilidad es una elección dividida en tres grandes espacios. En ese esquema, Mauricio Macri podría intentar reconstruir una alternativa de centroderecha basada en parte de la antigua estructura de Juntos por el Cambio, compitiendo tanto contra Milei como contra el peronismo.

Una elección de tercios podría favorecer al PJ si logra preservar la unidad, ya que reduciría la concentración del voto antiperonista en una sola candidatura.

El tercer escenario es una elección fragmentada en cuatro fuerzas, con un peronismo dividido. Allí podrían competir Milei, un espacio vinculado a Macri, una alianza del kirchnerismo con sectores de izquierda cercanos a Myriam Bregman y una construcción peronista de centro.

Esa posibilidad preocupa a los sectores que trabajan por la unidad, porque podría debilitar las chances de ingresar al balotaje o generar una segunda vuelta de resultado completamente incierto.

Las diferencias programáticas

La disputa no se limita a cargos y candidaturas. Dentro del peronismo también existen diferencias sobre el programa económico, la deuda externa, el equilibrio fiscal y el vínculo con el sector privado.

Las recientes declaraciones de Máximo Kirchner, quien cuestionó la posibilidad de pagar la deuda externa y criticó la centralidad del equilibrio fiscal, generaron reparos en sectores que buscan construir una alternativa con un discurso más moderado.

Parte del peronismo considera necesario formular una propuesta que combine protección social, recuperación salarial, desarrollo productivo y estabilidad económica.

Otros sectores entienden que el espacio debe endurecer su posición frente al ajuste, el endeudamiento y las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.

Esa discusión será determinante para establecer no solamente quién encabezará la fórmula presidencial, sino también qué tipo de oposición pretende representar el justicialismo.

El mensaje de Massa a su espacio

Mientras intenta evitar una nueva escalada interna, Massa pidió a intendentes, legisladores y dirigentes del Frente Renovador que no se involucren en disputas públicas.

“Nuestra responsabilidad es que el peronismo sea Gobierno en 2027. No se prendan en la interna, nosotros solo trabajamos por la unidad”, fue el mensaje transmitido hacia su estructura política.

En el massismo consideran que el electorado opositor a Milei no quiere observar nuevas peleas internas y que cualquier confrontación pública terminaría beneficiando al oficialismo.

“El candidato que más mide es el de la unidad del peronismo”, repiten cerca del excandidato presidencial.

La estrategia apunta a ampliar el espacio sin excluir a ningún sector y a concentrar la agenda en los problemas económicos de trabajadores, pequeñas y medianas empresas y familias de clase media.

“Vamos a trabajar en ampliar sin tirar a ningún compañero por la ventana. No hay lugar para sectas; hay que ir a buscar a todos, con el foco puesto en escuchar a los trabajadores, a las pymes y a la clase media que no llega a fin de mes porque está cada vez más endeudada”, sostienen desde el Frente Renovador.

La mesa de unidad todavía no nació, pero las conversaciones continúan. El desafío será resolver la representación de cada sector, fijar reglas electorales aceptadas por todos y construir una propuesta común capaz de enfrentar a Javier Milei.

Por ahora, el peronismo sigue atrapado entre la necesidad de mostrarse unido y las disputas internas que impiden transformar esa intención en una conducción política concreta.