La comunidad universitaria celebró tres décadas desde la llegada de la Universidad a Quequén. Hubo reconocimientos a quienes impulsaron aquel proyecto y se planteó avanzar con nuevas carreras vinculadas a las necesidades productivas y portuarias de la región.
La Unidad de Enseñanza Universitaria Quequén de la UNICEN celebró sus 30 años con un acto encabezado por el rector Marcelo Aba, la vicerrectora Alicia Spinello y la coordinadora de la sede, Patricia Sureda.
La historia comenzó en 1996, cuando la movilización de un grupo de vecinos permitió transformar la antigua colonia de vacaciones de SEGBA en un espacio destinado a la educación universitaria pública.
La sede abrió entonces con alrededor de 450 inscriptos y los primeros años de carreras de Ingeniería. Tres décadas después ofrece carreras completas y gratuitas, diplomaturas, investigación y actividades de extensión.
Actualmente pueden cursarse íntegramente en Quequén la Licenciatura en Logística Integral y la Tecnicatura Universitaria en Equipamiento Agroindustrial.
El objetivo de construir una identidad propia
Durante la ceremonia, Sureda anticipó que se trabaja sobre nuevas propuestas vinculadas con las características productivas de la región.
Entre ellas mencionó una posible Licenciatura en Gestión Marítima y Portuaria, aunque aclaró que se trata de un proyecto en desarrollo y todavía no existe una apertura formal.
“Vamos a trabajar en crear las carreras, los centros de investigación y los proyectos de extensión que nuestra ciudad necesita”, afirmó.
También planteó un desafío institucional de mayor alcance: avanzar hacia una estructura con identidad propia dentro de la Universidad.
Ese objetivo fue retomado por Marcela Mastrocola, recientemente jubilada después de más de dos décadas trabajando en la sede: “Fuerza, que tenemos que llegar a ser facultad”.
Reconocimiento a quienes iniciaron el proyecto
La celebración tuvo uno de sus momentos centrales con el homenaje a integrantes de la Comisión Proformación Universitaria, que impulsó la llegada de la UNICEN durante los años 90.
Fueron reconocidas Irma Martínez, Ana Rosa Milosik y María Isabel Coronel, además de los hijos de Juan Condenanza. También recibió un homenaje el artista quequenense Nicasio Díaz Llanos.
El rector Marcelo Aba aprovechó la ceremonia para advertir sobre las dificultades presupuestarias y salariales que atraviesan las universidades públicas y el sistema científico.
Treinta años después de aquel proyecto vecinal, la sede universitaria comienza así una nueva etapa: ampliar su oferta académica, profundizar su vinculación con la actividad regional y avanzar en el objetivo de convertirse en facultad.






