Un reciente estudio elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) analiza el impacto de los gravámenes que recaen sobre la actividad rural. La investigación arrojó que las tasas municipales, que suelen ser motivo de debate en diversas jurisdicciones de la provincia, representan apenas el 1, 1 por ciento de la carga tributaria total que soporta el campo.
El informe detalla que la mayor presión impositiva proviene del ámbito nacional, donde los derechos de exportación y el impuesto a las ganancias concentran la gran mayoría de la recaudación. En este esquema, los aportes realizados a los municipios se ubican en una escala significativamente inferior, a pesar de su visibilidad en el presupuesto de los productores locales.
Desde FADA destacaron que “las tasas municipales son una parte reducida del total de impuestos que paga una hectárea agrícola”. Este dato se correlaciona con la composición de costos donde los tributos nacionales y provinciales absorben la mayor parte del margen bruto de la producción.
El análisis también permite observar la distribución de los recursos generados por el agro. Mientras que lo recaudado por el Estado nacional no vuelve de manera directa a los distritos, las tasas municipales tienen, por definición, el objetivo de financiar servicios básicos para el sector, como el mantenimiento de caminos rurales y la seguridad en áreas no urbanas.
Este panorama cobra relevancia frente a los reclamos por la calidad de las contraprestaciones locales. En distritos como Necochea y el resto de la región pampeana, la administración de la red vial rural sigue siendo el principal punto de tensión entre los contribuyentes del agro y los gobiernos municipales, independientemente de la baja incidencia porcentual registrada en el informe.






