Desde el 16 de noviembre comenzará a aplicarse el nuevo sistema dispuesto por la ANMAT. Cada laboratorio podrá optar por abandonar el prospecto en papel y ofrecer la información mediante un código QR. Jubilados cuestionaron la medida ante la Justicia por las dificultades de acceso que puede generar entre adultos mayores y personas sin conectividad.

Los medicamentos que se comercializan en Argentina comenzarán a experimentar un cambio significativo desde mediados de noviembre: los laboratorios podrán dejar de incluir el tradicional prospecto impreso dentro de las cajas y reemplazarlo por información accesible mediante un código QR.

La modificación comenzará a regir el 16 de noviembre y alcanzará también a los medicamentos de venta libre. La incorporación del QR será obligatoria, mientras que continuar entregando la información en papel quedará sujeto a la decisión de cada compañía.

El cambio no será inmediato en todos los productos. Existe stock de medicamentos actualmente disponible con prospectos ya impresos que, según estimaciones de la industria, podría extenderse entre ocho meses y más de un año.

¿Es realmente para ahorrar?

La posibilidad de eliminar millones de prospectos impresos abre inevitablemente el interrogante sobre el ahorro que representará para los laboratorios.

Sin embargo, las empresas farmacéuticas niegan que el objetivo de la modificación sea económico. Representantes del sector sostienen que el costo del prospecto resulta poco significativo dentro del valor de producción de un medicamento, aunque no precisaron qué porcentaje representa.

Las cámaras empresarias tampoco anticipan una conducta uniforme. Desde CILFA consideran probable que algunos laboratorios utilicen exclusivamente el QR y otros mantengan un sistema híbrido, combinando la información digital con el prospecto tradicional.

El problema de quienes no utilizan celulares

La principal controversia aparece por la brecha digital.

Una asociación de jubilados y pensionados de Vicente López llevó el cambio ante la Justicia argumentando que existen adultos mayores, personas de bajos ingresos y habitantes de zonas rurales que pueden tener dificultades para acceder a la información mediante un teléfono.

El planteo sostiene que el 12 por ciento de las personas mayores de 60 años no utiliza celular en Argentina. Entre los mayores de 75 años, la proporción alcanzaría a uno de cada cuatro.

La cuestión adquiere particular importancia porque se trata precisamente de uno de los grupos con mayor consumo de medicamentos.

Los demandantes también cuestionan que la elección haya quedado en manos de los laboratorios. La Ley de Defensa del Consumidor establece que la información debe proporcionarse en soporte físico y que su reemplazo por otra vía puede realizarse cuando el consumidor elige expresamente un medio alternativo.

La Justicia todavía no resolvió la cuestión de fondo

La asociación presentó una medida cautelar para impedir que la disposición entre en vigencia, pero fue rechazada en primera instancia.

La decisión fue apelada y actualmente se encuentra en la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín. La discusión sobre la constitucionalidad de la modificación continúa abierta.

La experiencia internacional tampoco muestra un criterio único. En la Unión Europea, actualmente la información impresa continúa siendo obligatoria y los códigos QR pueden complementarla, pero no sustituirla, aunque la regulación contempla una futura transición que dependerá de cada país.

Una transición que dependerá de cada laboratorio

Las propias compañías reconocen que la eliminación del papel será progresiva.

Desde CAEME admitieron que existen diferencias importantes en el acceso a la tecnología, particularmente entre adultos mayores, y anticiparon que no se prevé retirar los prospectos impresos de un día para otro.

Incluso es posible que la información destinada directamente al paciente permanezca impresa durante más tiempo, especialmente en medicamentos considerados sensibles.

A partir del 16 de noviembre comenzará entonces una transición en la que convivirán ambos sistemas. El QR será obligatorio, pero encontrar o no el tradicional papel doblado dentro de la caja dependerá cada vez más de la decisión del laboratorio que fabrica el medicamento.

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