Los profesionales independientes dejarán de aceptar nuevos servicios desde este lunes en rechazo al nuevo régimen impulsado por el Gobierno nacional. El conflicto amenaza con afectar el comercio exterior, mientras el sector prepara acciones judiciales contra la reforma.
La desregulación del régimen de practicaje y pilotaje impulsada por el Gobierno nacional abrió uno de los conflictos más delicados para el sistema portuario argentino. Los prácticos y baqueanos resolvieron cesar la aceptación de nuevos servicios desde este lunes, una medida que podría paralizar progresivamente el ingreso y la salida de buques en los principales puertos del país y afectar de manera directa las exportaciones e importaciones.
La decisión fue adoptada durante una reunión realizada este sábado por los profesionales del sector, quienes acordaron completar únicamente las maniobras ya contratadas, pero rechazar cualquier nueva operación hasta nuevo aviso.
El impacto comenzará a sentirse a medida que concluyan los servicios previamente comprometidos. Sin prácticos disponibles, numerosos buques no podrán ingresar ni abandonar los puertos, ya que la legislación mantiene la obligatoriedad del servicio para garantizar la seguridad de la navegación.
Una actividad clave para el comercio exterior
El practicaje constituye uno de los servicios esenciales del sistema portuario argentino. Los prácticos son los profesionales habilitados para asesorar a los capitanes durante las maniobras de ingreso, navegación y salida en ríos, canales, puertos y pasos de navegación compleja.
La medida alcanza a quienes operan en el Río de la Plata, el Paraná, el Uruguay, Bahía Blanca y prácticamente todo el sistema portuario nacional.
Al tratarse de trabajadores independientes, sostienen que poseen plena libertad para decidir qué contratos aceptan, por lo que consideran que no se trata formalmente de una huelga sino del ejercicio de su actividad profesional.
El decreto que desató el conflicto
La protesta surge como respuesta al nuevo Reglamento de Practicaje y Pilotaje aprobado por el Gobierno mediante el Decreto 690/2026, que reemplazó la normativa vigente desde 1991.
Entre las modificaciones más cuestionadas aparece la obligación de prestar servicios “en todo momento”, estableciendo como falta grave negarse a realizar una maniobra salvo en las excepciones previstas por la propia normativa.
Los profesionales consideran que esa disposición altera la naturaleza independiente de la actividad y les impone obligaciones incompatibles con el ejercicio liberal de la profesión.
El nuevo régimen también modifica profundamente el funcionamiento económico del sector.
Las tarifas pasarán a ser acordadas entre usuarios y prácticos, aunque la Agencia Nacional de Puertos y Navegación podrá fijar valores máximos para cada prestación. Además, esos montos deberán incluir todas las maniobras necesarias, impidiendo cobrar servicios adicionales salvo autorización expresa.
La norma también obliga a publicar mensualmente los cuadros tarifarios e informar periódicamente a la autoridad de aplicación los ingresos, costos y cantidad de servicios realizados.
Más cambios en el sistema
La reforma incorpora otras modificaciones de fuerte impacto operativo.
Entre ellas se encuentra la liberalización del transporte utilizado para embarcar y desembarcar prácticos, que podrá ser contratado libremente por los usuarios.
También habilita que determinados capitanes con experiencia acreditada puedan navegar sin práctico, aun tratándose de buques extranjeros, siempre que demuestren conocimiento suficiente de la zona.
Asimismo, flexibiliza el acceso a nuevas habilitaciones profesionales mediante un sistema de viajes certificados, sin exigir nuevos exámenes para incorporar otras áreas de navegación.
Prefectura buscó alternativas
Ante la posibilidad de que la medida paralice la actividad portuaria, trascendió que la Prefectura Naval Argentina exploró distintas alternativas para garantizar la continuidad de los servicios.
Según fuentes del sector, una de ellas consistió en consultar a representantes de los capitanes de ultramar sobre la posibilidad de reemplazar transitoriamente a los prácticos.
La respuesta habría sido negativa.
Los capitanes señalaron que no poseen la habilitación específica ni el conocimiento detallado de las zonas de navegación que exige la actividad de practicaje.
Esa situación deja como única alternativa la eventual utilización de personal de la propia Prefectura o de la Armada Argentina, aunque desde el sector sostienen que actualmente ninguno de esos cuadros cuenta con la experiencia práctica necesaria para asumir inmediatamente esas funciones.
Denuncias judiciales
Paralelamente al cese de actividades, la Asociación Civil Prácticos y Pilotos anunció una ofensiva judicial contra la reforma.
En un documento interno, la entidad sostuvo que el nuevo régimen compromete la seguridad de la navegación, la protección ambiental y la preservación de la vida humana.
Además, adelantó que presentará distintas acciones judiciales y ampliará las denuncias cada vez que considere que alguna resolución administrativa permita condiciones de navegación inseguras.
El comunicado también formula cuestionamientos hacia uno de los asesores que habría participado en la elaboración del decreto, al plantear posibles conflictos de intereses vinculados con actividades del sector naviero y de remolcadores.
Asimismo, la entidad recordó denuncias anteriores relacionadas con modificaciones regulatorias durante la gestión de Mauricio Macri y aseguró conservar documentación respaldatoria sobre esos episodios.
Riesgo para la actividad portuaria
En el sector reconocen que los prácticos poseen capacidad económica para sostener durante algún tiempo la negativa a aceptar nuevos servicios.
Sin embargo, también admiten que una paralización prolongada tendría consecuencias millonarias para toda la cadena logística.
Cada jornada sin movimiento de buques afectaría a terminales portuarias, exportadores, importadores, productores agropecuarios, navieras y operadores logísticos, generando demoras que podrían repercutir sobre el comercio exterior argentino.
El verdadero alcance del conflicto comenzará a medirse desde este lunes, cuando finalicen las maniobras previamente contratadas y empiecen a acumularse los primeros buques sin posibilidad de recibir el servicio obligatorio de practicaje.






