Con 2,9 millones de toneladas embarcadas hasta la fecha, el movimiento exportador de Puerto Quequén vuelve a mostrar el enorme volumen económico que atraviesa al distrito, aunque buena parte de ese flujo de dinero queda concentrado entre el fisco nacional y las terminales portuarias.

En lo que va de 2026, Puerto Quequén ya embarcó 2.916.663 toneladas de mercaderías. Sobre esa base, y tomando los valores promedio utilizados para estimar el precio de los productos exportados, el volumen operado representa un valor aproximado de 1,23 billones de pesos.

De ese total, el Estado nacional habría captado cerca de 279 mil millones de pesos en concepto de derechos de exportación. Se trata de una porción significativa de la riqueza generada por la actividad portuaria que no queda en el circuito económico local, sino que se canaliza directamente hacia la recaudación nacional.

A su vez, las terminales portuarias habrían facturado aproximadamente 26 mil millones de pesos por sus servicios en lo que va del año.

La ecuación vuelve a poner sobre la mesa una discusión central para Necochea y Quequén: el puerto genera un movimiento económico de escala internacional, pero gran parte de esa renta no se traduce necesariamente en ingresos directos para el distrito.

Mientras el Estado nacional recauda cientos de miles de millones de pesos por retenciones y las terminales obtienen ingresos millonarios por la operatoria, la ciudad sigue enfrentando el desafío de convertir esa actividad en más infraestructura, empleo, servicios, obras y recursos locales.

El caso refleja una tensión histórica de las ciudades portuarias: el territorio sostiene la infraestructura, el tránsito pesado, el desgaste urbano, la presión logística y los efectos ambientales de la actividad, pero una parte sustancial del beneficio económico se concentra fuera del municipio o en actores privados vinculados al comercio exterior.