Papelera del Sur cerró su planta después de siete décadas de actividad. Los trabajadores denuncian que la empresa reemplazará parte de la producción local por cartulina importada y reclaman medidas para preservar los puestos laborales. El impacto alcanza a toda una comunidad estrechamente vinculada con la fábrica.
La histórica Papelera del Sur cerró su planta de Tornquist después de 70 años de actividad, una decisión que dejó a 170 trabajadores sin empleo y provocó una fuerte preocupación por las consecuencias económicas que tendrá para la localidad bonaerense.
La fábrica mantuvo durante décadas una relación estrecha con la comunidad. Distintas generaciones de familias de Tornquist trabajaron en sus instalaciones y la actividad de la planta se convirtió en una fuente importante de empleo directo e indirecto.
El conflicto tiene además otro componente. Según denunciaron los trabajadores, la empresa habría decidido discontinuar la producción local y reemplazarla por cartulina importada.
Esa versión forma parte del reclamo de los empleados afectados y plantea el interrogante sobre el futuro de la actividad comercial de la compañía después del cierre de la planta.
Reclaman preservar la producción
Los trabajadores sostienen que la fábrica mantiene posibilidades de continuar produciendo y reclaman una intervención que permita evitar el cierre definitivo y preservar los puestos laborales.
El caso se produce en un contexto complejo para distintas actividades industriales, afectadas por la caída del consumo, los costos de producción y una mayor competencia de productos importados.
Para Tornquist, sin embargo, las consecuencias exceden ampliamente las estadísticas industriales.
La pérdida simultánea de 170 puestos de trabajo en una localidad estrechamente vinculada durante décadas con la papelera puede trasladarse rápidamente al comercio y a otras actividades que dependen del consumo de esas familias.
El cierre pone fin, al menos en las condiciones actuales, a siete décadas de producción en la ciudad y abre una etapa de incertidumbre para los trabajadores.
Mientras reclaman alternativas para preservar la actividad, la denuncia sobre un eventual reemplazo de la producción nacional por cartulina importada deberá confirmarse a partir de las decisiones comerciales que adopte la compañía.
