La prórroga de Transportes Necochea está próxima a vencer y el Concejo Deliberante junto al Ejecutivo trabajan en un nuevo pliego. Hay empresas interesadas, pero todavía deben resolverse cuestiones centrales como tarifas, subsidios, recorridos, frecuencias y un eventual aporte municipal.
El futuro del transporte urbano de Necochea y Quequén entró en una etapa decisiva. Con el vencimiento de la prórroga de los micros azules cada vez más cerca, el Municipio y el Concejo Deliberante aceleran las gestiones para intentar llegar a una tercera licitación.
“Estamos a contrarreloj”, reconoció el presidente de la Comisión de Transporte, Julián Kristiansen.
Después de dos licitaciones que quedaron desiertas, ahora existen empresas interesadas en analizar el servicio. Vía Rosario ya mantuvo una reunión virtual y manifestó que, en caso de resultar adjudicataria, incorporaría a los actuales trabajadores respetando sus antigüedades.
También aparece Panamericana, de San Luis, mientras se esperan conversaciones con otra compañía de Bahía Blanca.
El problema central será lograr que los números cierren. El nuevo pliego deberá definir cantidad de líneas, frecuencias, tarifa, subsidios y costos operativos. Algunas empresas incluso plantearon que, si la ecuación resulta deficitaria, podría ser necesario algún aporte municipal.
“Si el municipio tiene que poner plata, habrá que encontrar una alternativa”, señaló Kristiansen.
Otra apuesta será recuperar pasajeros. Para el concejal, garantizar frecuencias previsibles de entre 20 y 25 minutos podría hacer que muchos vecinos vuelvan a utilizar el colectivo.
Mientras tanto, existe otro problema inmediato: la situación salarial de los choferes podría generar medidas de fuerza si no se regularizan los pagos.
Y el calendario presiona. La actual prórroga vence durante los primeros días de octubre y completar una nueva licitación demandará tiempo. Por eso también se analiza consultar a los actuales prestadores sobre la posibilidad de continuar transitoriamente mientras se desarrolla el proceso.
Después de dos intentos fallidos, Necochea vuelve a enfrentar una definición de fondo: qué servicio de transporte necesita y, fundamentalmente, cuánto puede pagar para sostenerlo.






