El secretario general de la UTA Mar del Plata, Gastón Urrutia, llegó a Necochea y pidió que los trabajadores sean incorporados a la búsqueda de una salida para el transporte urbano. Advirtió por el estado de las unidades, las condiciones laborales y la continuidad de 88 puestos de trabajo.

La crisis del transporte urbano de Necochea y Quequén sumó la voz de los trabajadores. Ante el fracaso de dos procesos licitatorios y mientras se analiza declarar la emergencia del servicio, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) reclamó participar de las decisiones que definirán el futuro del sistema.

El secretario general de la UTA Mar del Plata, Gastón Urrutia, llegó a Necochea y explicó en el programa Esta Mañana que el gremio viene siguiendo desde hace años una situación que, según señaló, presenta dificultades tanto para quienes trabajan en el servicio como para los pasajeros.

“Venimos hace años con varios problemas con respecto al transporte público en Necochea”, afirmó. Entre ellos mencionó cuestiones laborales, condiciones de seguridad y problemas relacionados con el mantenimiento de las unidades.

La preocupación aumentó después de que dos llamados a licitación para concesionar el transporte quedaran desiertos. La empresa que actualmente presta el servicio continúa operando mediante una prórroga, mientras el municipio y el Concejo Deliberante buscan una alternativa que garantice la continuidad de los colectivos.

En ese escenario comenzó a tomar fuerza la posibilidad de declarar la emergencia del transporte urbano, una herramienta que permitiría establecer un período excepcional para reorganizar el sistema y definir cómo continuará la prestación.

Urrutia sostuvo que la UTA quiere formar parte de esa discusión. El gremio ya había mantenido reuniones con autoridades municipales y se había planteado conformar una mesa de trabajo, pero las conversaciones quedaron a la espera del resultado de la licitación.

Ahora, con el segundo proceso también frustrado, el sindicato pretende retomar ese ámbito.

“Somos una parte importante y somos la parte más sufrida, la más castigada sobre esta situación que tiene el transporte”, señaló Urrutia.

Aunque la UTA no había sido convocada formalmente a la reunión de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante, el dirigente manifestó la intención del gremio de acercarse y participar del debate.

Uno de los principales puntos de preocupación es la situación de los 88 trabajadores que dependen actualmente del servicio, entre choferes, mecánicos y otras funciones vinculadas con la prestación.

Desde la UTA reconocen también las dificultades económicas planteadas por las empresas, especialmente después de la reducción de subsidios nacionales. Sin embargo, consideran que la discusión debe incluir además el estado de las unidades, las inversiones necesarias y el cumplimiento de las obligaciones laborales.

Urrutia remarcó que el objetivo sindical no es profundizar el conflicto sino contribuir a encontrar una salida.

“Nosotros queremos ser una herramienta más en la solución. No venimos a plantear problemas”, aseguró.

Para la UTA, cualquier esquema que surja de la emergencia deberá contemplar simultáneamente tres aspectos: la continuidad de las fuentes laborales, la sustentabilidad de la empresa y la calidad del servicio que reciben los usuarios.

“El empresario tiene que estar bien, el gremio tiene que representar al trabajador para que también le vaya bien y el municipio tiene que gestionar herramientas y controles para que al usuario también le vaya bien”, sintetizó Urrutia.

Con el futuro de la concesión abierto y la emergencia sobre la mesa, el gremio busca así ocupar un lugar en una discusión que será determinante para definir cómo seguirá funcionando el transporte público de Necochea y Quequén y qué ocurrirá con las 88 familias que dependen directamente de la actividad.