Un informe de Tejido Urbano, elaborado a partir de datos del Censo 2022, volvió a poner en evidencia una realidad desigual: la calidad del hábitat urbano en la Argentina no es uniforme y la provincia de Buenos Aires muestra fuertes contrastes entre sus ciudades intermedias y el Gran Buenos Aires.

La investigación construyó el Índice de Hábitat Urbano (IHU), una medición que permite comparar las condiciones habitacionales de las 80 ciudades más grandes del país. El promedio nacional fue de apenas 6,2 puntos sobre un ideal de 10, pero varias localidades bonaerenses lograron ubicarse por encima de esa media y entre los mejores registros del país.

Entre ellas aparece Necochea, que alcanzó un IHU de 7,49 y quedó ubicada en el quinto lugar del ranking provincial, detrás de Tres Arroyos, Chacabuco, Tandil y Mar del Plata.

El informe analizó siete dimensiones consideradas críticas para evaluar la calidad del hábitat: hacinamiento, viviendas irrecuperables, viviendas compartidas, viviendas deficitarias recuperables, falta de seguridad en la tenencia, falta de servicios básicos e imposibilidad de acceder a la propiedad.

El resultado marca una “gran heterogeneidad” territorial. Mientras algunas ciudades del interior bonaerense exhiben buenos indicadores habitacionales, el conurbano aparece con niveles de vulnerabilidad mucho más elevados.

El mejor desempeño de la provincia lo obtuvo Tres Arroyos, con un IHU de 8,04, una de las pocas ciudades del país que supera la barrera de los 8 puntos. Luego se ubicaron Chacabuco, con 7,87, y Tandil, con 7,79.

También quedaron bien posicionadas Mar del Plata con 7,57, Necochea con 7,49, Chivilcoy con 7,43, Pergamino con 7,42, Bahía Blanca con 7,34, Punta Alta con 7,28, Rivadavia con 7,27, Azul con 7,25 y 9 de Julio con 7,25.

En el caso de las ciudades mejor ubicadas, el informe destaca niveles bajos en algunos de los problemas más graves. En localidades como Tres Arroyos y Chacabuco, por ejemplo, la vivienda compartida no llega al 1,5% de los hogares y el hacinamiento crítico afecta a menos del 1,5% de la población.

Entre los centros urbanos de mayor tamaño, Mar del Plata y Bahía Blanca también lograron mantenerse dentro del grupo de menor vulnerabilidad general, con indicadores mejores que los de otros grandes aglomerados del país.

El contraste más fuerte aparece al observar el Gran Buenos Aires, que sin contar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó un IHU de 5,3. Ese registro se ubica por debajo del promedio nacional y muestra niveles de vulnerabilidad comparables con capitales del norte argentino como Salta o Corrientes.

El informe vincula buena parte de esa situación con la alta presencia de viviendas recuperables, una problemática asociada habitualmente a barrios populares, y con déficits importantes en infraestructura urbana.

Uno de los datos más sensibles aparece en el acceso a servicios básicos. En el AMBA, más del 50% de los hogares presenta carencias vinculadas al acceso a servicios esenciales, como agua de red y cloacas.

También se advierten problemas vinculados con la seguridad en la tenencia de la vivienda, es decir, situaciones en las que los hogares no cuentan con condiciones formales o jurídicas estables sobre el lugar que habitan.

Otro caso particular es el de La Costa, que si bien no muestra indicadores críticos en términos de materialidad de la vivienda, registra un puntaje muy bajo en servicios básicos, especialmente por la falta de acceso a agua potable de red.

A nivel nacional, la investigación advierte que de los 14,6 millones de hogares urbanos relevados, unos 10,7 millones —el 73%— enfrentan algún tipo de restricción habitacional.

El dato confirma la profundidad de la crisis urbana argentina, pero también muestra que existen diferencias significativas entre ciudades y modelos de planificación.

Para los especialistas, los resultados de localidades como Tres Arroyos, Tandil, Necochea o Chacabuco muestran que las ciudades intermedias pueden ofrecer mejores condiciones habitacionales cuando combinan escala urbana, infraestructura, planificación local y menor presión demográfica.

En ese mapa, Necochea aparece entre las ciudades bonaerenses con mejor calidad de hábitat urbano, un dato que refuerza su posicionamiento frente a otros centros urbanos de mayor tamaño y también plantea el desafío de sostener esos indicadores hacia adelante.

La conclusión del informe es clara: la crisis habitacional no se expresa de la misma manera en todo el país. Allí donde hay planificación, infraestructura y políticas urbanas sostenidas, las condiciones de vida mejoran. Donde esos factores faltan, la vulnerabilidad se multiplica.