La Cámara alta provincial atraviesa uno de sus períodos de mayor inactividad. Las disputas dentro del peronismo, los acuerdos incumplidos con la oposición y la demora en conformar autoridades y comisiones mantienen bloqueada buena parte de la agenda legislativa.
El Senado bonaerense acumula seis meses sin celebrar sesiones ordinarias, en medio de una fuerte interna dentro del oficialismo y de crecientes cuestionamientos de los bloques opositores.
La vicegobernadora y presidenta del cuerpo, Verónica Magario, todavía no convocó al recinto para tratar proyectos durante 2026. Las únicas excepciones fueron dos sesiones especiales: la realizada el 26 de febrero para definir autoridades y la del 24 de marzo, vinculada con la conmemoración del golpe de Estado de 1976.
Fuera de esas reuniones, la Cámara alta permanece prácticamente paralizada. Numerosos expedientes impulsados tanto por el oficialismo como por la oposición continúan sin tratamiento, mientras persisten las diferencias por la distribución de cargos, la integración de las comisiones y el cumplimiento de acuerdos políticos.
Una pelea que comenzó con las autoridades
Uno de los primeros conflictos se produjo durante la sesión preparatoria del 8 de diciembre, cuando Magario aceptó las licencias de Gabriel Katopodis, de Fuerza Patria, y Diego Valenzuela, de La Libertad Avanza.
El senador Sergio Berni cuestionó aquella decisión al considerar que todavía faltaban dos días para que las nuevas bancas quedaran formalmente asumidas. Ese episodio profundizó una relación ya deteriorada entre ambos dirigentes y abrió una disputa por el control político del Senado.
La pelea se concentró principalmente en la vicepresidencia primera del cuerpo. Después de un verano sin definiciones, el kirchnerismo logró ubicar allí a Mario Ishii, mientras que Berni quedó como presidente del bloque oficialista.
El resultado fue interpretado como una derrota para el sector vinculado al gobernador Axel Kicillof, ya que Magario pretendía impulsar a Ayelén Durán para uno de los principales cargos.
Finalmente, Durán fue designada vicepresidenta segunda, aunque ese lugar podría quedar próximamente en manos de Malena Galmarini, dirigente del Frente Renovador. A cambio, la senadora kicillofista pasaría a ocupar una vicepresidencia dentro del bloque.
La disputa dejó expuesta la fragmentación de Fuerza Patria, que cuenta con 24 bancas y puede garantizar por sí sola el cuórum, pero está dividida entre el kirchnerismo, el Movimiento Derecho al Futuro y el Frente Renovador.
Las comisiones profundizaron la crisis
El segundo gran conflicto estuvo relacionado con la integración de las comisiones legislativas, organismos indispensables para discutir los proyectos y emitir los despachos que luego llegan al recinto.
Después de varios meses de demora, Magario firmó un decreto con la distribución de los senadores en cada comisión. Sin embargo, los nombres no coincidían con la propuesta elevada por el bloque conducido por Berni, lo que generó una nueva reacción interna.
El exministro de Seguridad había solicitado que Malena Galmarini presidiera Legislación General, Emmanuel González Santalla quedara al frente de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, y Marcelo Feliú encabezara Presupuesto.
Esas tres comisiones son consideradas centrales por su peso político e institucional. No obstante, la vicegobernadora modificó la distribución inicialmente acordada.
Un mes después se emitió un decreto rectificatorio. Legislación General quedó para el kicillofista Germán Lago, Asuntos Constitucionales y Acuerdos para un representante de La Cámpora, y Presupuesto fue asignada al Frente Renovador, con Valeria Arata como principal referente.
La conformación definitiva avanzó lentamente y todavía quedan espacios pendientes de formalización, entre ellos la comisión de Asuntos Municipales, vinculada a Diego Valenzuela.
Acuerdos incumplidos y tensión con los libertarios
La primera reunión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos volvió a mostrar las dificultades para sostener consensos.
Durante el encuentro, Berni propuso para la vicepresidencia de la comisión al senador Sergio Vargas, de Unión y Libertad. La moción fue aprobada pese a que, según La Libertad Avanza, ese cargo había sido comprometido previamente para María Luz Bambaci.
La decisión provocó el enojo del bloque libertario, que anticipó que reclamará el cumplimiento del acuerdo original.
Desde ese espacio advirtieron: “Si no es así, no cuenten con nosotros”.
El episodio se suma a una serie de compromisos cuestionados por distintos sectores opositores, que denuncian falta de previsibilidad y reglas cambiantes en la organización interna de la Cámara.
La ruptura entre Magario y Berni
La tensión entre Verónica Magario y Sergio Berni aparece como uno de los principales obstáculos para normalizar el funcionamiento del Senado.
El diálogo entre ambos estaría interrumpido. Mientras Berni considera que la vicegobernadora estuvo cerca de provocar una fractura concreta del oficialismo, Magario entiende que el jefe del bloque pretende controlar políticamente la Cámara alta.
Las conversaciones desarrolladas desde diciembre habrían estado atravesadas por reproches y desacuerdos, hasta llegar a una ruptura prácticamente total.
En ese contexto, el Frente Renovador comenzó a asumir un papel de mediación. Malena Galmarini mantiene contacto frecuente con Magario y busca acercar posiciones entre los distintos sectores.
El massismo propuso realizar una sesión con proyectos que no generen controversias y puedan aprobarse por unanimidad. El objetivo sería distender el clima político, recuperar cierta normalidad institucional y volver a poner en funcionamiento el recinto.
Sin embargo, dentro del oficialismo existe el temor de que una eventual sesión se transforme en el escenario de una nueva confrontación. Algunos sectores creen que Berni podría cuestionar públicamente a Magario por los seis meses de inactividad y por las desprolijidades que le atribuye en el manejo del cuerpo.
La oposición interpreta que la vicegobernadora evita convocar porque podría quedar expuesta frente a los cuestionamientos de su propio bloque.
Organismos clave sin representantes
La parálisis también impidió avanzar con designaciones institucionales relevantes.
Una de ellas corresponde a la comisión bicameral que deberá controlar el destino de los fondos enviados a los municipios. La Cámara de Diputados ya designó a sus siete representantes, pero todavía faltan los cinco integrantes correspondientes al Senado.
Tampoco fueron elegidos los seis representantes de la Cámara alta ante el Consejo de la Magistratura bonaerense: tres titulares y tres suplentes.
Ese organismo tiene la responsabilidad de intervenir en la selección de candidatos para ocupar cargos judiciales. Para formalizar las designaciones se necesita una votación en sesión, algo que no puede concretarse mientras no exista convocatoria al recinto.
Crece la bronca en la oposición
Los bloques opositores cuestionan que los conflictos internos del peronismo mantengan frenados proyectos considerados prioritarios.
Desde el PRO responsabilizan al gobernador Axel Kicillof y a Magario por la falta de actividad. “Los temas y las decisiones quedan condicionados por las tensiones internas del oficialismo, postergando proyectos y soluciones que los vecinos necesitan con urgencia”, sostienen desde ese espacio.
El bloque conducido por Pablo Petrecca también reclama que se respeten los acuerdos alcanzados para la distribución de cargos y comisiones.
En La Libertad Avanza plantean una crítica similar. Consideran que “la inacción política, la falta de diálogo y la interna del oficialismo no pueden ser un impedimento para que la Cámara alta bonaerense no tenga reuniones en el recinto”.
La falta de sesiones mantiene relegadas iniciativas vinculadas con seguridad, economía, administración pública, municipios y designaciones institucionales.
A seis meses del inicio del año legislativo, el Senado sigue sin encontrar una salida a una crisis marcada por las disputas internas, la ausencia de diálogo y la pérdida de confianza entre los bloques.
Mientras continúan las negociaciones, la Cámara alta permanece detenida y sin una fecha confirmada para retomar su actividad ordinaria. La parálisis ya dejó de ser únicamente una pelea por cargos: comienza a convertirse en un problema institucional para la provincia de Buenos Aires.






