La crisis financiera de Supermercados Toledo sumó un nuevo capítulo: la empresa vendió uno de sus locales de Mar del Plata para obtener fondos destinados al pago de salarios y anticipó que otra sucursal podría correr el mismo camino. El gremio advierte sobre la falta de un plan para sostener una estructura que emplea a 1.800 trabajadores.

La situación de Supermercados Toledo se agravó en las últimas semanas, después de que los empleados percibieran inicialmente apenas el 40 por ciento de sus salarios y comenzaran medidas de protesta en distintas ciudades de la región, entre ellas Necochea.

Ahora se conoció que la compañía vendió la sucursal ubicada en Avenida 39 y Luis Agote, en Mar del Plata, como parte de la estrategia para conseguir los recursos necesarios para afrontar sus obligaciones salariales.

Desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica expresaron preocupación porque la decisión podría no ser excepcional. Según el secretario gremial Esteban Fraysse, el propietario comunicó que existe otra sucursal en proceso de venta y que la operación podría concretarse próximamente.

El dirigente puso el foco en la dimensión de la empresa: Toledo mantiene 43 sucursales, alrededor de 1.800 empleados y unos 3.000 proveedores, por lo que cualquier profundización de la crisis podría tener consecuencias importantes sobre el empleo y la actividad comercial regional.

“Vender unidades para pagar sueldos es terrible porque el consumo masivo no toca piso”, cuestionó Fraysse.

El gremio también criticó la estrategia empresarial y sostuvo que no observa un programa de reorganización que permita enfrentar la caída de las ventas. “No hay un plan estratégico para encarar una crisis como ésta. Ni hay otra vocación, más allá de vender”, afirmó.

La intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense permitió, por el momento, preservar los puestos laborales de la sucursal transferida. Los 25 empleados serán reubicados en otros establecimientos de Toledo, aunque desde el sindicato temen que nuevas ventas terminen dificultando esa alternativa.

El conflicto tiene especial repercusión en Necochea, donde la cadena posee tres sucursales y sus trabajadores ya realizaron retención de tareas ante el pago incompleto de los salarios.

Para el gremio, la incógnita ahora excede el cobro de los haberes atrasados: la preocupación está puesta en cómo podrá Toledo afrontar los próximos salarios y sostener sus locales si necesita desprenderse de activos para financiar gastos corrientes.