La empresa todavía adeuda el 60 por ciento de los haberes de julio y recién planteó la posibilidad de completar el pago desde el 18 de agosto. En Necochea, los trabajadores mantienen retención de tareas en las tres sucursales y advierten que la preocupación ya excede el atraso salarial.
La situación de Supermercados Toledo volvió a agravarse este lunes después de una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, que terminó sin una solución inmediata para los empleados.
La compañía ya abonó el 40 por ciento de los salarios correspondientes a julio, pero todavía debe el 60 por ciento restante. Durante la negociación, representantes de la empresa señalaron que ese dinero podría comenzar a pagarse recién a partir del 18 de agosto.
La propuesta generó rechazo entre los gremios y profundizó la incertidumbre entre los trabajadores, particularmente porque la fecha mencionada tampoco habría sido presentada como una garantía definitiva.
En Necochea, las tres sucursales de Toledo permanecen afectadas por una retención de tareas.
El delegado Gervasio Caputo confirmó que los empleados concurren normalmente a sus lugares de trabajo, aunque suspenden diferentes actividades.
“No se prenden los hornos, no se desposta, no se atiende carnicería, no se atiende fiambrería, no se atiende panadería”, detalló.
Caputo explicó que todavía no existe una fecha definida para finalizar la medida.
“La empresa decidió que va a pagar el 18 y tampoco es una seguridad, así que estamos viendo el día a día”, sostuvo.
El temor ya está puesto en lo que viene
El conflicto comenzó por el salario de julio, pero entre los empleados empezó a instalarse una preocupación más profunda.
Si Toledo necesita llegar hasta mediados de agosto para completar los haberes del mes anterior, el siguiente vencimiento salarial quedará prácticamente encima.
El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Necochea, Cristian Arriaga, advirtió que esa incertidumbre es actualmente uno de los principales problemas.
“Eso es lo más angustiante para la gente, porque cada uno no va a saber qué va a ser de su vida”, afirmó.
Según el dirigente, los trabajadores están dispuestos a sostener la actividad, pero reclaman conocer cuál es la situación real de la empresa.
“Estamos dispuestos a trabajar, estamos dispuestos a acompañar a la empresa, a dar lo mejor de sí de cada uno de los trabajadores para que la empresa funcione. Pero acá la empresa no deja claro cuál va a ser el destino final”, señaló.
Arriaga resumió el escenario con cautela: “No vamos a entrar en extremos alarmismos, pero es una situación muy compleja”.
Un problema que se repite
La inquietud también está vinculada con los antecedentes recientes.
En junio, Toledo ya había afrontado dificultades para completar los salarios de mayo y abonó inicialmente el 70 por ciento de los haberes a alrededor de 1.400 trabajadores.
Ahora, el esquema volvió a repetirse con una proporción aún menor: apenas el 40 por ciento de los salarios de julio fue depositado.
La reiteración de los pagos parciales alimentó las dudas sobre la capacidad de la cadena para normalizar su situación financiera en el corto plazo.
Los gremios mantienen la presión
Desde el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica reclamaron que la compañía complete de inmediato los salarios y anticiparon la continuidad de las asambleas.
En Necochea, la medida se mantiene coordinada con las organizaciones sindicales de la región.
Arriaga explicó que los trabajadores concurren a sus puestos para evitar cuestionamientos por ausencias, pero no realizan las tareas habituales.
“La gente va a asistir al puesto de trabajo para que no le digan que hay faltas, pero no van a cumplir con sus tareas específicas”, señaló.
Mientras tanto, empleados de la cadena comenzaron a visibilizar el conflicto con consignas públicas reclamando el pago de los salarios adeudados.
En las sucursales locales, sin embargo, también aparece el temor a exponerse.
“Hay mucho miedo. No miedo a represalias, sino a incertidumbre y no se sabe qué es lo que va a pasar”, explicó Caputo.
La fecha del 18 de agosto aparece ahora como la referencia inmediata. Pero entre los trabajadores la preocupación ya se trasladó más allá de ese día: quieren saber si Toledo podrá afrontar los próximos salarios y cuál será el futuro de una cadena que atraviesa por segundo mes consecutivo serias dificultades para pagar a sus empleados.






