Louis Dreyfus una de las grandes del mercado mundial del agro, era una de las interesadas en participar en una eventual licitación del elevador del puerto de Quequén para instalar un complejo industrial de molienda de girasol, tal como se comentaba en el ambiente exportador desde hace al menos 2 años.

Se especulaba firmemente que podía ser parte de un megaproyecto de molienda y embarque en asociación con alguna otra de las grandes cerealeras.

Una semana después que se anunciara una nueva prórroga para la terminal de la ex JNG, lo que implica un nuevo bloqueo a una eventual licitación, Louis Dreyfus Company anunció una inversión de US$400 millones para construir una planta de molienda de soja y girasol en Bahía Blanca, lo cual según expertos del sector implica el virtual desistimiento de realizar la inversión prevista en el puerto de Quequén.

El proyecto fue comunicado por el director ejecutivo de la firma, Michael Gelchie, al ministro de Economía, Luis Caputo, y apunta a ampliar la capacidad de procesamiento de oleaginosas con valor agregado en el país.

Las nuevas instalaciones se integrarán a la estructura logística que la compañía ya posee en el área portuaria bahiense y tendrán capacidad para procesar unas 4.000 toneladas diarias de granos.

En la carta enviada a Caputo, la empresa sostuvo que la decisión responde al “reconocimiento del importante progreso macroeconómico alcanzado por el gobierno nacional en los últimos meses”.

El presidente Javier Milei también celebró la inversión, considerada una de las más relevantes de los últimos años dentro del complejo agroindustrial.

Según la compañía, la futura planta podría convertirse en uno de los mayores complejos de molienda de semillas de girasol del mundo.

El desembolso promete generar impacto en el empleo local durante la etapa de construcción y, una vez operativa, fortalecer el movimiento portuario, la producción industrial y el ingreso de divisas por exportaciones.