La decisión del Gobierno nacional de avanzar con una concesión por 30 años de la Unidad Turística Chapadmalal abrió una fuerte discusión política sobre el destino de uno de los complejos turísticos más emblemáticos del país. Mientras desde la administración nacional se plantea la necesidad de atraer inversiones privadas para restaurar y modernizar el predio, distintos sectores impulsan iniciativas para garantizar su carácter público y social.

En ese marco, los senadores nacionales Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio presentaron un proyecto de ley para transferir la administración de la Unidad Turística al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, con el objetivo de preservar su función histórica vinculada al turismo social, educativo, recreativo y cultural.

La iniciativa propone garantizar el acceso prioritario de jubilados, pensionados, estudiantes, contingentes escolares, personas con discapacidad y organizaciones comunitarias, además de resguardar el valor patrimonial del complejo, declarado Monumento Histórico Nacional.

El proyecto también busca impedir la venta total del predio y restringir cualquier modificación de su destino público sin autorización expresa del Congreso de la Nación.

“Tiene como finalidad la protección del acceso al turismo social y la preservación del patrimonio que es de todos los argentinos”, sostuvieron los autores de la propuesta, quienes agregaron que “proteger nuestro patrimonio de más de ochenta años de historia es un mandato que la ciudadanía depositó en cada uno de nosotros”.

La discusión también llegó a la Legislatura bonaerense. La senadora provincial Fernanda Raverta presentó una iniciativa para que la Provincia recupere la administración del complejo y garantice la continuidad de los programas de turismo social.

“Hay quienes miran Chapadmalal y ven tierra para hacer negocios. Nosotros vemos familias, oportunidades y chicos conociendo el mar por primera vez”, afirmó la legisladora.

Por su parte, el gobernador Axel Kicillof cuestionó duramente la posibilidad de una concesión privada y manifestó la voluntad de la Provincia de hacerse cargo de la gestión.

“Charlemos de cómo nos lo transfieren para conservar fuentes de trabajo y ponerlo a funcionar”, expresó.

En paralelo, el senador nacional Maximiliano Abad impulsa una alternativa diferente: transformar parte del complejo en un campus de la Universidad Nacional de Mar del Plata, incorporando espacios académicos, científicos y de investigación vinculados especialmente al estudio del mar y al desarrollo productivo de la región.

Más allá de las diferencias políticas, la discusión comienza a ampliarse hacia una pregunta de fondo: cuál debe ser el futuro de Chapadmalal. Entre las alternativas aparecen modelos que combinan turismo social, educación superior, investigación científica, actividades culturales y desarrollo económico.

En ese escenario, algunos sectores plantean que el debate no debería limitarse a una disputa entre Nación y Provincia, sino incorporar también la visión de la comunidad local. La posibilidad de convertir a Chapadmalal en una ciudad universitaria frente al mar, con residencias estudiantiles, centros de investigación, espacios culturales y propuestas turísticas integradas, surge como una de las ideas que gana terreno para pensar el destino de un patrimonio que forma parte de la historia argentina.