El expresidente Eduardo Duhalde volvió a intervenir en el escenario político con el lanzamiento del Movimiento Productivo Argentino como partido político y dejó definiciones de fuerte impacto sobre el presente nacional, el gobierno de Javier Milei, la gestión de Axel Kicillof y la disputa por la provincia de Buenos Aires hacia 2027.

Con un discurso centrado en la producción, el trabajo, el desarrollo y la necesidad de superar la polarización, el exgobernador bonaerense planteó que el sistema tradicional de partidos está agotado y que la sociedad ya no vota estructuras partidarias, sino liderazgos capaces de ofrecer respuestas concretas.

“La gente no vota partidos, y sobre todo no los vota porque hemos hecho muchas macanas”, afirmó.

En ese marco, Duhalde presentó al Movimiento Productivo Argentino como una herramienta política destinada a reunir tradiciones del justicialismo, el radicalismo y otros sectores con eje en la producción nacional.

“Soy justicialista, sí lo soy, pero quiero que haya gente de otros partidos”, sostuvo, al remarcar que su objetivo no es reconstruir una interna partidaria, sino impulsar un espacio más amplio.

El exmandatario aseguró que comenzó a recorrer la provincia y anticipó que iniciará actividades por la Quinta y Sexta Sección Electoral. Incluso se mostró optimista sobre el potencial electoral de su nueva construcción.

“Estoy convencido de que vamos a sacar por lo menos el 50% de los votos”, dijo.

Críticas a Milei y defensa de un Estado que cuide a los más vulnerables

Consultado sobre el gobierno nacional, Duhalde fue contundente. Dijo que ve mal la gestión de Javier Milei y cuestionó especialmente la falta de prioridad en la protección de la infancia.

“Un gobierno que no cuida a los niños, que permite una mortalidad infantil impresionante en relación a lo que pasa en Europa, es porque se gobierna mal”, sostuvo.

El expresidente recordó su experiencia como intendente, cuando dijo haber detectado casos de mortalidad infantil asociados a cuadros de desnutrición, y afirmó que en aquel momento decidió suspender obra pública para destinar recursos a la asistencia alimentaria.

“Lo primero que tienen que hacer los gobiernos es ocuparse de los niños, inocentes de toda inocencia”, remarcó.

Su crítica a Milei no se limitó a la cuestión social. También cuestionó el clima de confrontación política y advirtió que el país necesita reconstruir acuerdos básicos.

Para Duhalde, la pelea permanente entre oficialismo y oposición forma parte de un modelo agotado.

“Yo descreo de la idea de oficialismo y oposición”, sostuvo. Y agregó que la lógica de dos espacios enfrentados que se culpan mutuamente por los problemas del país resulta antigua e improductiva.

Distancia con Kicillof

El exgobernador también habló de Axel Kicillof, a quien reconoció como una persona honesta, pero marcó diferencias sobre su vínculo con la provincia de Buenos Aires.

“Tiene muchas dificultades, no conoce la provincia como la conoce un bonaerense”, afirmó.

En esa línea, planteó que debería modificarse la Constitución provincial para exigir que quien aspire a gobernar la provincia sea nativo bonaerense y no haya ocupado cargos electivos en otros distritos.

“Para ser gobernador de la Provincia se tiene que ser nativo provincial, a mi criterio, y no haber tenido ningún cargo electivo en ningún otro lado”, sostuvo.

De todos modos, evitó una crítica personal dura contra el actual mandatario provincial.

“No quiero hablar mal porque la verdad es que hace lo que puede este hombre, y tiene enormes dificultades”, señaló.

También destacó que Kicillof tiene fama de ser honesto y dijo coincidir con esa mirada porque nunca le probaron lo contrario.

Alak y Ferraresi, sus nombres para 2027

Uno de los puntos más fuertes de la entrevista apareció cuando Duhalde fue consultado sobre quién debería suceder a Kicillof en la gobernación bonaerense.

El expresidente mencionó dos nombres: Julio Alak y Jorge Ferraresi.

Sobre el intendente de La Plata, recordó su experiencia de gestión y su vínculo personal. “Julio Alak es amigo mío y estoy trabajando con él”, afirmó.

Respecto de Ferraresi, intendente de Avellaneda, señaló que fue impulsado por el propio gobernador como posible candidato y lo definió como un dirigente con capacidad de gestión.

“Es un hombre muy capacitado”, dijo.

Duhalde sostuvo que la provincia necesita candidatos con experiencia ejecutiva, especialmente intendentes que hayan demostrado capacidad de administración.

“Tienen que ser experimentados, que tienen que haber sido por lo menos intendente”, explicó.

En ese sentido, valoró que Alak haya gobernado La Plata en varias oportunidades y que Ferraresi también cuente con trayectoria municipal.

El exmandatario incluso reveló que le envió un mensaje al intendente de Avellaneda para invitarlo a sumarse al Movimiento Productivo Argentino.

“Si él ingresa al Movimiento Productivo, obviamente tendré que también invitarlo a hacer campaña por él”, expresó.

Un espacio más allá del peronismo

Aunque se reconoce justicialista, Duhalde insistió en que el nuevo armado no debe ser entendido como una simple expresión del peronismo tradicional.

“Yo creo que va a ganar el Movimiento Productivo Argentino, no el peronismo”, afirmó.

La diferencia, según explicó, está en la voluntad de reunir a sectores del justicialismo, el radicalismo, el socialismo y dirigentes independientes bajo una agenda productiva.

“El Movimiento Productivo Argentino se hace en base al partido histórico más viejo, que es el radicalismo, junto con el socialismo y el justicialismo”, sostuvo.

También contó que mantiene conversaciones con referentes vinculados al radicalismo, aunque evitó dar nombres antes de formalizar acuerdos.

El eje, remarcó, será recuperar una idea de unidad nacional y provincial.

“Lo más importante que tenemos los argentinos es eso: que somos argentinos, no tenemos que pelearnos más”, afirmó.

La producción como bandera

La reaparición de Duhalde tiene una fuerte carga simbólica. El expresidente volvió a colocar en el centro de su discurso la idea de producción, trabajo y desarrollo, banderas que reivindica desde su paso por la gobernación bonaerense y por la Presidencia.

Recordó que durante su gestión provincial creó un Ministerio de Producción y que, ya en la Nación, impulsó esa misma lógica con José Ignacio de Mendiguren, a quien vinculó con sugerencias de Raúl Alfonsín.

Para Duhalde, el justicialismo tiene como ícono al trabajador y debe volver a una agenda concreta vinculada al empleo y al desarrollo productivo.

También citó frases históricas del peronismo vinculadas al trabajo y la producción, y aseguró que ese será el corazón de su nueva construcción.

“Me he dedicado siempre al tema de producción”, señaló.

Una mirada crítica sobre la política tradicional

El exmandatario también fue crítico de los dirigentes que se aferran a identidades partidarias tradicionales sin comprender, según su visión, que la sociedad cambió.

Afirmó que los partidos políticos ya no alcanzan por sí solos para ordenar la representación y que la gente está cansada de las disputas internas.

“La gente no quiere pelea”, sostuvo.

En esa línea, defendió incluso el derecho de dirigentes que fueron cercanos a él a apoyar hoy al gobierno nacional.

Para Duhalde, cambiar de fuerza política no debería ser motivo de condena automática si responde a convicciones o lecturas del momento.

El exmandatario puso como ejemplo a Carlos Ruckauf, a quien reivindicó por haber renunciado a la gobernación para acompañarlo como canciller durante su presidencia.

“Es un ejemplo de honestidad lo que hizo mi amigo”, afirmó.

El caso Insaurralde y la corrupción

Consultado sobre Martín Insaurralde y el impacto que su figura tuvo sobre Lomas de Zamora, distrito de origen político de Duhalde, el expresidente tomó distancia.

Aclaró que no tuvo amistad ni relación con el exintendente, aunque sí dijo conocer a algunos de sus hijos.

También admitió que no le agrada que Lomas de Zamora quede asociada públicamente a escándalos de corrupción o a una estética de enriquecimiento inexplicable.

“Obviamente no me gusta mucho”, respondió.

Sin embargo, diferenció al actual intendente y señaló que, aunque pertenece a un sector kirchnerista distinto al suyo, lo considera un dirigente trabajador y honesto.

Para Duhalde, la corrupción estructural no se resuelve únicamente con denuncias individuales, sino con cambios de sistema y mayor incorporación de tecnología en la administración pública.

Una apuesta de regreso

La reaparición de Eduardo Duhalde se produce en un momento de fuerte reordenamiento político. El peronismo discute liderazgos, el gobierno de Milei enfrenta tensiones económicas y sociales, y la provincia de Buenos Aires comienza a perfilar sus posibles candidaturas para 2027.

En ese escenario, el expresidente busca instalar una alternativa con eje en la producción y con una consigna de unidad que intenta alejarse de la confrontación permanente.

Su apuesta es ambiciosa: construir un partido nuevo, reunir peronistas, radicales y sectores productivos, e incidir en la sucesión bonaerense con nombres propios.

Por ahora, sus candidatos preferidos son Julio Alak y Jorge Ferraresi. Su diagnóstico, en cambio, apunta más allá de los nombres: para Duhalde, la Argentina necesita volver a pensar en trabajo, producción, acuerdos y desarrollo antes que en nuevas peleas partidarias.