La actriz y cantante uruguaya recibió el máximo reconocimiento del Festival Internacional de Cine durante la proyección de “Gilda, no me arrepiento de este amor”. Con más de 25 años de carrera cinematográfica, aseguró que todavía se siente en pleno aprendizaje: “Me considero una obrera del cine”.
Natalia Oreiro fue una de las grandes protagonistas de la primera jornada plena del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde recibió el Premio Astor a la Trayectoria, máximo reconocimiento que entrega el encuentro cinematográfico.
La distinción fue entregada durante la presentación de “Gilda, no me arrepiento de este amor”, la película que protagonizó hace diez años bajo la dirección de Lorena Muñoz, quien tuvo a su cargo la entrega del premio.
Oreiro llegó a Mar del Plata en una pausa del rodaje de una nueva película y recibió el reconocimiento acompañada por autoridades del Festival y distintos actores y realizadores.
“Me considero una obrera del cine y mi presente es aprender y hacer”, expresó después de la ceremonia.
“Cuanto más hago, más siento que me falta”
El Astor se suma a otros reconocimientos recibidos durante un año especialmente significativo para su trayectoria cinematográfica.
Oreiro admitió que la distinción la sorprendió porque continúa considerando su trabajo como un proceso permanente de aprendizaje.
“Siento que todavía estoy aprendiendo tanto, que cuanto más hago, más siento que me falta”, señaló.
Su recorrido por el cine incluye registros muy diferentes. Interpretó a Gilda y Eva Perón, protagonizó dramas como Infancia clandestina y Wakolda y participó también de numerosas comedias y producciones populares.
Para Oreiro, esa diversidad responde a una decisión personal: no elegir proyectos pensando previamente en el público al que estarán destinados.
“Elijo las películas que me gustaría ver a mí o las películas que a mí me conmueve contar”, explicó.
Una defensa del cine más allá de la pantalla
La actriz también reflexionó sobre los cambios en la forma de consumir películas y el crecimiento de las plataformas.
Lejos de plantear una confrontación entre las salas tradicionales y los nuevos dispositivos, sostuvo que lo fundamental continúa siendo la posibilidad de contar historias y conectar con el espectador.
“A mí me importa contar historias”, resumió.
Oreiro defendió al mismo tiempo la experiencia de las salas de cine, pero reconoció el papel que actualmente cumplen las plataformas para financiar producciones y llevarlas a públicos de diferentes países.
También destacó la importancia de acompañar a nuevos realizadores y participar de óperas primas como una forma de sostener las futuras generaciones del cine.
El Astor recibido en Mar del Plata reconoce una carrera cinematográfica que ya supera el cuarto de siglo. Para Oreiro, sin embargo, el premio no aparece como un punto de llegada: “Gracias y a seguir haciendo”, sintetizó.










