Mientras la discusión política se centra en las candidaturas para 2027, el PRO ha iniciado un proceso interno enfocado en la reconstrucción de su andamiaje político. Bajo la premisa de que es necesario consolidar la organización antes de definir liderazgos, el sector liderado por Mauricio Macri despliega una agenda de acercamiento con gobernadores, legisladores e intendentes.
El objetivo central es reactivar una red nacional que perdió vigor tras los resultados electorales de 2023. Esta tarea recae sobre tres figuras clave que operan como nexos políticos y técnicos: Fernando De Andreis, Ezequiel Sabor y Ezequiel Jarvis. Ellos son los encargados de coordinar reuniones reservadas y preparar el terreno en las provincias antes de las actividades públicas del expresidente.
De Andreis, actual secretario general del partido, asume la conducción política y la fijación de posturas frente al escenario nacional. Por su parte, Sabor aporta el despliegue territorial basado en su experiencia en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que Jarvis se enfoca en la gestión y la identificación de equipos con capacidad técnica para futuras administraciones estatales.
El cronograma de recorridas ya incluyó puntos como Mendoza, Chaco y Vicente López, con visitas previstas a Santa Fe, el NOA y la Patagonia. En el entorno del expresidente consideran que tras el actual periodo de reformas fiscales, la gestión pública volverá a ser el eje del debate, lo que requiere una estructura partidaria aceitada.
En el macrismo sostienen que la discusión sobre alianzas electorales se postergará hasta los últimos meses del año. Noviembre se perfila como la fecha de referencia para evaluar el contexto político y definir estrategias. Hasta entonces, la directiva es clara: “Todavía no llegó el momento de hablar sobre quién encabezará una eventual lista, sino de poner en condiciones el equipo que va a administrar un nuevo ciclo”.






