El exsenador nacional Ernesto Sanz sostuvo que el programa económico libertario fue útil para ordenar la macroeconomía, pero aseguró que hoy resulta “absolutamente insuficiente”. También cuestionó con dureza la conducción de Martín Lousteau y reclamó que el radicalismo recupere una identidad nacional.
Ernesto Sanz trazó un duro diagnóstico sobre el escenario político y económico argentino. El expresidente de la UCR definió al gobierno de Javier Milei como “un gobierno de transición” y consideró que el ajuste inicial logró ordenar variables como el déficit y la inflación, pero dejó fuertes consecuencias sociales.
“La receta con la que el Gobierno asumió allá por el 23 no es una receta aplicable hoy”, afirmó. Según Sanz, el modelo dejó “muchas heridas” entre jubilados, pymes, provincias y sectores afectados por la paralización de la obra pública, al tiempo que cuestionó el creciente endeudamiento de las familias.
También fue especialmente crítico con la situación de su partido. “La presidencia de Lousteau fue nefasta para el partido”, sostuvo, y advirtió que la UCR necesita reconstruir una referencia política nacional: “Si el radicalismo se refugia solo en gobernadores e intendentes para sobrevivir, se va a extinguir”.
De cara a 2027, Sanz consideró necesario construir una alternativa frente a la polarización entre el oficialismo libertario y el kirchnerismo. Defendió la continuidad de las PASO como mecanismo para ordenar a la oposición y sostuvo que, si la elección presidencial termina reducida a una competencia entre Milei y Axel Kicillof, el actual Presidente tendría posibilidades concretas de conseguir la reelección.
Para Sanz, el desafío pasa por construir una alternativa “republicana, progresista y federal” que recupere la cooperación política y logre representar al electorado que no se identifica con ninguno de los extremos.






