La delegada regional del Ministerio de Trabajo bonaerense afirmó que los choferes del transporte público de Necochea y Quequén atraviesan una situación crítica debido a los reiterados atrasos salariales. Aseguró que unas 90 familias están afectadas y reclamó una solución urgente para garantizar la continuidad del servicio.
La delegada regional del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Natalia Steffen, aseguró que la situación de los trabajadores del transporte público de Necochea y Quequén alcanzó un nivel “extremo” como consecuencia de los reiterados incumplimientos salariales que arrastra el sector.
La funcionaria explicó que el conflicto lleva más de un año y medio y recordó que comenzó con atrasos en el pago de los salarios, aunque con el correr de los meses se fue profundizando.
“Los trabajadores están en una situación extrema de crisis”, sostuvo. Según indicó, los choferes solo cobraron el 40 por ciento del sueldo correspondiente a junio y aún tienen pendiente el pago del aguinaldo, aumentos retroactivos desde febrero y otras bonificaciones previstas en el convenio.
Steffen describió además el impacto social que atraviesan las familias de los trabajadores. “Hay trabajadores que tuvieron que irse de la casa porque no pueden pagar el alquiler. Hay trabajadores que no pueden comprar los pañales para sus hijos. Hay trabajadores que no pueden comer y están dependiendo de sus familiares”, expresó. Precisó que la situación alcanza a unas 90 familias.
La funcionaria atribuyó parte de la crisis a la eliminación de los subsidios nacionales al transporte y señaló que actualmente las empresas funcionan con el aporte provincial y la recaudación del boleto, que representa alrededor del 30 por ciento de los ingresos necesarios para sostener el servicio.
No obstante, remarcó que esa situación no exime de responsabilidades a las empresas concesionarias. “Eso no es una excusa. Las empresas son privadas y tienen que tener alguna estrategia para sostener la actividad”, afirmó.
Finalmente, consideró necesario que todos los sectores involucrados trabajen en conjunto para encontrar una solución que permita preservar las fuentes laborales y garantizar la continuidad del transporte público. “Ellos no quieren perjudicar a los usuarios. Han hecho un enorme esfuerzo para sostener el servicio, pero la realidad es que ya no pueden seguir esperando”, concluyó.






