Una encuesta nacional marca un dato político de fondo: Fuerza Patria y el PRO aparecen hoy como las dos grandes identidades partidarias del país, por encima de La Libertad Avanza, que conserva peso electoral pero muestra menor arraigo como pertenencia política.
En política, como en el fútbol, la identificación no siempre anticipa el voto, pero sí revela algo más profundo: dónde siente cada ciudadano que está su camiseta, su historia y sus valores. En ese plano, el oficialismo libertario parece enfrentar un límite que no se explica solo por la coyuntura económica, sino por la dificultad de construir una identidad estable y duradera.
El relevamiento de D’Alessio IROL y Berensztein, realizado entre el 29 y el 30 de mayo sobre 800 personas mayores de 18 años de todo el país, muestra que Fuerza Patria lidera la autoidentificación política con el 25%, aunque registra una baja respecto del 28% que había sostenido durante febrero, marzo y abril.

El dato más novedoso aparece en el crecimiento del PRO, que alcanza el 23% y consolida una recuperación sostenida desde el piso del 15% que había registrado en septiembre pasado. Esa mejora lo ubica muy cerca del peronismo y por encima de La Libertad Avanza, que cae al 15%.
El mapa se completa con un dato significativo: la opción “Ninguno” llega al 20%, reflejando un fuerte nivel de distancia o desencanto con las principales estructuras partidarias. Más atrás aparecen la UCR, con 6%; la Izquierda, con 5%; los indecisos, con 4%; otras opciones, con 2%; y Provincias Unidas, con 1%.
En términos de identidad política, entonces, el país sigue ordenado por dos grandes tradiciones: el peronismo y el espacio amarillo. La Libertad Avanza, pese a haber llegado al poder y conservar una base electoral relevante, no logra ubicarse todavía como una pertenencia política de largo aliento.

Otra cosa ocurre cuando la consulta se traslada a un escenario electoral hipotético. Allí Fuerza Patria retiene el primer lugar con 30% de intención de voto, aunque pierde dos puntos respecto del mes anterior. La Libertad Avanza aparece segunda con 24%, también con una leve caída, mientras que el PRO queda tercero con 20%, pero con una suba acumulada de siete puntos desde febrero.
Esa diferencia entre identidad y voto muestra una tensión central del momento político. El oficialismo libertario todavía puede competir fuerte en una elección, pero su identidad partidaria aparece menos consolidada que la de sus rivales tradicionales. En cambio, el PRO parece recuperar volumen como pertenencia, aunque todavía no traduce del todo esa mejora en intención directa de voto.
El informe también indaga sobre el comportamiento electoral de los últimos años. En ese plano, el PRO encabeza el recuerdo de voto con 28%, apenas por encima del Peronismo, que aparece con 27%. Mucho más atrás quedan la UCR y el centroizquierda, ambos con 9%, mientras que el liberalismo puro aparece con 7%.
Cuando se pregunta qué espacio ofrece mejores respuestas para los problemas del país, el escenario se vuelve más equilibrado. Fuerza Patria obtiene 24%, La Libertad Avanza alcanza 23% y la opción “Ninguno” también llega al 23%, lo que evidencia una ciudadanía dividida en tres bloques: quienes apuestan al peronismo, quienes todavía confían en el oficialismo libertario y quienes no encuentran respuestas convincentes en ninguna fuerza.

En capacidad de gestión y equipos técnicos, Fuerza Patria vuelve a liderar con 29%. Luego aparece “Ninguno”, con 21%, mientras que La Libertad Avanza y el PRO empatan con 19%. Ese dato golpea especialmente al Gobierno, porque muestra que el oficialismo no logra despegarse de la oposición tradicional en un terreno clave: la percepción sobre quién tiene equipos y experiencia para enfrentar la crisis.
El resultado deja una lectura política clara. La Libertad Avanza gobierna y mantiene competitividad electoral, pero su identidad todavía parece más dependiente del liderazgo de Javier Milei que de una estructura doctrinaria asentada. Fuerza Patria conserva el primer lugar tanto en identificación como en intención de voto, aunque con señales de retroceso. Y el PRO, lejos de desaparecer absorbido por el fenómeno libertario, empieza a recuperar su lugar como una marca política reconocible.
La comparación futbolera ayuda a entender el fenómeno: en la tabla del campeonato electoral, el oficialismo sigue peleando arriba. Pero en la tabla de socios, historia y pertenencia, las dos grandes hinchadas siguen siendo Fuerza Patria y el PRO.






