El gobierno de la Provincia de Buenos Aires formalizó la actualización de las tarifas de energía eléctrica que comenzarán a regir a partir de la facturación del mes de julio. La medida responde a la necesidad de ajustar los costos operativos de las empresas distribuidoras y los Precios de Referencia de la Potencia y el Precio Estabilizado de la Energía.
De acuerdo con la resolución publicada, el impacto en el bolsillo de los usuarios dependerá de la categoría de segmentación energética (N1, N2 y N3) en la que se encuentren registrados. “La actualización busca garantizar la sostenibilidad del servicio técnico en todo el territorio provincial”, indicaron fuentes oficiales sobre la resolución que afecta a las prestatarias que operan bajo jurisdicción bonaerense.
En el caso de Necochea y otras localidades del interior, los nuevos cuadros tarifarios impactarán de forma directa en los usuarios finales de las cooperativas eléctricas y empresas prestadoras, quienes verán reflejados los cambios en los próximos vencimientos. El esquema tarifario contempla, además de la energía, los componentes de transporte y el Valor Agregado de Distribución, los cuales han sufrido variaciones en su estructura de costos durante el último semestre de gestión de Axel Kicillof.
Para los usuarios residenciales con menores ingresos o que mantienen subsidios, el incremento será proporcionalmente menor que para aquellos sectores de altos ingresos o comercios e industrias desreguladas. Sin embargo, se aclaró que “es indispensable que el usuario verifique su categoría en el registro nacional para mitigar el impacto del ajuste tarifario”.
De esta manera, un usuario residencial sin subsidios con un consumo medio pasará de pagar $53.600 por mes a 54.800 pesos (incluyendo impuestos). Por su parte, un hogar con subsidios que pagaba $36.350, ahora pagará $37.200.






