La transición hacia una nueva concesión privada en estaciones de peaje de la región ya empezó a generar preocupación entre los trabajadores, luego de que comenzaran a llegar telegramas de despido en distintos puntos del corredor vial.

La medida estaría vinculada con la decisión de avanzar hacia un esquema de cobro automatizado desde julio, lo que implicaría la reducción de personal en cabinas y la eliminación de tareas presenciales que hoy exceden el simple cobro del peaje.

La delegada de SUTPA, Verónica Colman, advirtió que en la estación de Hinojo, en Azul, fueron desvinculados 120 trabajadores. Según explicó, esos empleados cumplían funciones vinculadas con la asistencia de emergencia en ruta, operación de grúa y control de peso en balanza.

“El cambio hacia sistemas automáticos implica no sólo la pérdida de puestos en cabinas, sino también la desaparición de servicios esenciales para la seguridad vial”, señaló.

La preocupación también alcanza al peaje El Dorado, en Balcarce, donde dirigentes sindicales y fuentes locales temen que pueda aplicarse una modalidad similar una vez que avance el nuevo esquema de concesión.

De concretarse, el impacto no sería únicamente laboral. La eliminación de grúas, guardias de emergencia y controles presenciales podría afectar la respuesta ante siniestros, demorar la asistencia vial y reducir la fiscalización sobre el transporte de cargas.

Trabajadores y vecinos advierten que la automatización, presentada como una modernización del servicio, podría derivar en menos empleo, menos presencia en ruta y una pérdida de prestaciones clave para la seguridad de quienes circulan diariamente por el corredor.